Uno lleva veinte años como profesional de esto de los vinos y de aficionado… bueno, es igual, mucho tiempo, el caso es que ya hay pocas cosas ya que me sorprendan. Y es una pena, porque cada vez se van espaciando más esos momentos en que un vino te da unos irrepetibles momentos de evasión placentera, de goce sensorial. Gracias a Antonio Flores de la jerezana Bodega González Byass, por hacer magia con las botas de Tío Pepe, ayer volví a vivir uno de esos momentos.

La edición de este año, y van diez si no me equivoco, de Tío Pepe en Rama 2021 ya de entrada es, probablemente, la de más elegante diseño de etiqueta de las presentadas en este vino, cuando la primavera pregona Feria, aunque no se celebren. Dirán ustedes que lo importante es lo de dentro, claro.

Pues lo de dentro, así de momento, nos transporta con sus aromas a una bodega de Jerez, pero vamos paso a paso, y lo primero es lo primero, su color. Amarillo dorado intenso presenta este fino selección de 82 botas que, como decíamos arriba, el maestro Flores mima y engarza como una joya. En nariz, ahora sí vamos a ello, viene el éxtasis, primero su sequedad, propia del fino, punzante, notas de flor (levaduras), albero y madera, bodega pura; después van saliendo flores blancas (camomila), leves cítricos, y todo lo que ustedes quieran soñar, un jardín sureño de verano donde el fondo de la dama de noche y el jazminero equilibran su dulzor con la hierba húmeda recién regada. Vamos con la boca, muy seco, se va abriendo en la copa y acercándose a esas sensaciones olfativas, sin alcanzarlas hay que decir, punzante, con notas salinas y de almendra ligeramente tostada, largo y elegante.

Esta selección de Fino en Rama es lo mejor de la mítica marca Tío Pepe, sus botas más distinguidas, donde, por el tradicional sistema de soleras y criaderas madura el vino de Palomino Fino procedente de las albarizas de los pagos Carrascal y Macharnudo.

Gozamos con la cata de la mejor manera posible, acompañados de unos ochenta amigos (aunque sea virtualmente) pertenecientes al mundo del vino desde todos los rincones de España y, como no, bajo la dirección de cata de Antonio y Silvia Flores, la continuidad está asegurada.

Disfrútenlo, háganme caso.