La gaditana localidad costera de Sanlúcar de Barrameda es famosa, en cuanto al mundo del vino se refiere, por la elaboración de su afamada manzanilla, un vino de crianza biológica que nace gracias al milagro del velo de flor y que se cría por el tradicional sistema de soleras y criaderas. Tarabilla y Gallipato son dos novedosos vinos blancos que, dentro de esa crianza bajo velo flor, suponen una interesante novedad por su crianza estática y las variedades empleadas, entre otras peculiaridades.

Bodegas Delgado Zuleta, una de las bodegas más antiguas de España, presenta ahora estos dos vinos blancos, Tarabilla y Gallipato, que hemos probado para apreciar su singularidad y tratar de trasladar a estas páginas mis impresiones de cata.

José Antonio Sánchez Pazos, enólogo y director técnico de Delgado Zuleta, ha sido el impulsor de este singular proyecto, cuyo secreto, lo dice él mismo, radica en las levaduras, buscando una mayor “expresividad” en la complejidad que aporta la crianza bajo velo de flor, utilizando dos variedades con más sensaciones frutales y florales que la habitual Palomino Fino, como son la Moscatel y la Pedro Ximénez, habitualmente vinificadas en el Marco de Jerez como vinos dulces procedentes de uvas pasificadas.

Para ello, el enólogo ha buscado en las botas de La Goya, la marca tradicional de manzanilla de la centenaria bodega, una selección de levaduras que se depositaron sobre la superficie del vino, pulverizándose sobre los mostos de moscatel y pedro ximénez, colonizando la superficie de cada bota elegida e iniciando una crianza biológica que se ha prolongado durante seis meses. Botas centenarias de La Goya elegidas especialmente para la crianza de estos dos nuevos vinos.

En cuanto a la cata en sí, procedo a detallar mis impresiones sobre ambos:

Tarabilla 2020 es un blanco seco de moscatel criado bajo velo flor. Presenta una capa de color amarillo pálido brillante con reflejos verdosos. En nariz se aprecian las notas de levadura (velo de flor), es seco (tiza) y punzante, sin llegar al extremo de finos y manzanillas. En boca se aprecia también esa sequedad, aunque de tacto suave y con un fondo floral más ligero que en nariz. Se van apreciando durante la cata notas de flores blancas, notas calizas de origen y un punto de maderas viejas. Tiene cuerpo pero con un sutil equilibrio con su ligereza y frescura.

Gallipato 2020 vino blanco seco de pedro ximénez criado bajo velo flor. Amarillo más dorado, con reflejos un tanto rojizos. Punzante y seco en nariz, esto es más acusado cuanto más frío se bebe, con más temperatura se enriquece en sus aromas y en boca, ya al remover la copa se precia que es un vino voluminoso. En boca es opulento, denso, seco (flor y madera), con una nota de salinidad. Un blanco muy diferente. Con el vino más templado afloran notas dulces de fondo de la variedad pedro ximénez, con sutiles evocaciones a flores blancas y miel.