Estábamos mi entonces socio, Rafael Blanco y yo, sentados en los tres viejos escalones que marcaban el paso del hall de entrada, el antiguo despacho de Tortas Gaviño, a la nave interior. Mirábamos, por fin terminado, nuestro precioso suelo nuevo de lozas color barro. El sueño iba tomando forma. Por la radio que teníamos para ambientarnos escuchamos un boletín especial de noticias. Un avión se había estrellado contra una de las Torres Gemelas del Word Trade Center de Nueva York.

Aquí nació todo

Veinte años ya de dedicación profesional al mundo del vino y la gastronomía. Al menos tendría que remontarme otros diez años más de dedicación como aficionado, mi comienzo en los noventa al peregrinaje por restaurantes, mis primeros cursos de cata, con José Luis Becerra, en la Taberna del Alabardero. Cuando comencé a conocer a gente del vino y de la alta restauración. La simpatía de Carlos Falcó y de Juan María Arzak, al que me presentó Quim Vila en su tienda de Barcelona. Gente del vino como Joan Asens, Benjamín Romeo, Telmo Rodríguez, mi gran amigo Miguel Ángel de Gregorio, Antonio Flores, el malogrado Pedro Sastre, Carlos Moro, Carmelo Rodero, José y Javier Moro, Tomás Postigo, los hermanos Muga, tantos.

La sede en Castilleja del Club de Vinos

Casi de inmediato mis inicios serios en la comunicación. De las primeras colaboraciones la de la revista H+R (Hoteles y Restauración) que entonces llevaba mi buen amigo Gustavo de Medina. Mis inicios en El Correo de Andalucía, con una columna sobre vinos, gracias a la invitación de Horacio Mangas. Después vendrían mis años como director de las páginas de gastronomía, gracias a Antonio Hernández-Rodicio, y la creación del dominical, con Diego Suárez en la dirección del periódico, Tapas y Viajes. Así llegarían las entrevistas con toda una constelación de estrellas: Ferran Adrià; los hermanos Roca; Dani García; Ángel León; los entrañables, Toño Pérez y José Polo, con su magnífico hotel, gran cocina y una increíble bodega; nuestro Julio Fernández, Xanty Elías, y tantos otros.

Cocina en directo con el chef, Víctor Gamero

También la comunicación ha ido cambiando. Hemos asistido a la aparición del mundo Foodie. Facebook, Instagram, Twitter, Tik Tok. El papel ha ido perdiendo el terreno frente a las redes e Internet. Numerosísimos blogs, webs de vinos y gastronomía. Así nació hace más de seis años, esta revista, Gastrobaris, junto a mis queridos Manolo Manosalbas y Rubén Vizcaino. Mencionar también las gratas experiencias en la radio, mi medio favorito, he de confesarlo, desde aquel “Cada loco con su tema” de José Luis Contreras, donde invitamos más de una vez a un impagable y añorado, José Antonio Garmendia. Hasta los años de “La Factoría Fenicia” en Radio Tomares, por cuyos micrófonos han pasado tantos personajes del vino y la hostelería, incluidos algunos como Rafael Ansón, tantos años Presidente de la Real Academia Española de Gastronomía.

Los concurridos cursos de cata de vinos

Veinte años de actividad en todos los frentes gastronómicos, desde la creación de un Club de Vinos y una pequeña distribuidora, a través de la cual se formaron amistades entrañables con hosteleros sevillanos, que hoy perduran, pasando por la dirección del gran Restaurante Jamaica en Heliópolis. Hasta impartir numerosísimos cursos de cata y organizar otras, así como numerosos cursos de cocina. En las fotos podemos ver a un joven chef, Víctor Gamero, el primero con el que monté un curso de cocina. Igualmente muchos amigos hechos a través de mis catas, en alguna foto veo a Alfonso Toro, fiel a través de los años, o el tristemente fallecido escritor, Rafael de Cózar, asiduo de nuestra casa junto a su encantadora Natalia, con los me reía comentando como ambos aparecían como personajes en los libros del Capitán Alatriste de Pérez Reverte, gran amigo de Fito.

Cata y curso sobre AOVE

En fin, tantas cosas estaban por pasar, tantas personas que tratar. Observar como cambiaba todo, desde aquellas vacas gordas del boom del ladrillo y las visas oro, hasta las crisis que estaban por venir. Cuando asesoraba en las cartas no solo de vinos, sino también de aguas minerales y los Porsche Cayenne menudeaban en los aparcamientos de los restaurantes.

Después todo ha ido cambiando. Grandes pioneros comenzaron a triunfar con lo que empezaron a llamarse gastrobares. Raúl Vera y su Puratasca; Juan Gómez y Jeanine Merrill con su La Azotea, donde comenzó su consolidación como gran cocinero, Jesús Rosendo, hoy con el exitoso El Traga; Gonzalo Jurado y Tradevo. Sin olvidar a figuras como Ernesto Malasaña (también pionero con aquel Gastromium), los hermanos Fortuna, Neus Bragat y aquel Bar Europa, el gran Sixto Tovar y su Eslava, Nacho Dargallo y Sandra Rodríguez con su Gallinero… tantos otros.

Músicos de la Orquesta Sinfónica de Sevilla recibiendo su Diploma del Curso de Iniciación a la Cata de Vinos

Pero un apartado muy especial en mi corazón tienen los numerosos viajes realizados, y espero que queden muchos aun. Salón Gourmet de Madrid, Alimentaria Barcelona, Madrid Fusión, bodegas, congresos, ferias de vinos, ¡Ah, Burdeos…! Y pisar los terruños, probar las uvas cogidas de las cepas, andar entre barricas. Jerez, Montilla, Condado de Huelva, las comarcas sevillanas del vino. Rioja, Navarra, Ribera de Duero, Galicia, Somontano. Mi querida Cataluña: Priorato, Penedés, Ampurdán.

No es nostalgia, es una recopilación que me viene a la mente, así, a vuela pluma, dejándome en el tintero tantas cosas, tantas personas… Aunque estos ejercicios en parte nostálgicos parezcan una autobiografía cuando se intuye el retiro, nada más lejos de mi ánimo. Nuevas ideas, nuevos proyectos, nuevas iniciativas, esperan ver la luz inminentemente, espero que siempre, siempre, sigáis ahí, porque sin vosotros todo esto es para nada.