Acabo de probar el nuevo Pujanza Hado 2018, nueva añada de este magnífico tinto elaborado por Carlos San Pedro en su bodega situada en la Rioja Alavesa, concretamente en el bello municipio de Laguardia. Y me atrevo a asegurar que es el mejor Hado que he probado en las últimas cosechas.

Tal aseveración no solo responde a las características que ya presenta el vino, sino que intuye su potencial de crecimiento. A la añada 2017, que ahora está extraordinaria, tuvimos que esperarla varios meses para que puliera sus taninos y se redondeara. Sin embargo este 2018 está redondo desde ya.

En sus primeros tragos puede parecer menos frutal que el 2017, pero es solo una impresión inicial provocada por su mayor densidad en boca y una fruta un tanto más madura. Nace más redondo y corpulento que su antecesor, pero manteniendo la seña de identidad que caracterizan los vinos de esta bodega, una buena acidez que le proporciona una fresca sensación y una tipicidad que habla de los vinos de esta comarca alavesa.

Presenta en la copa una cubierta capa de color. En nariz muestra una perfecta y equilibrada integración de la madera con esa fruta roja y negra madura. Con cuerpo en boca, pero sin perder la mencionada frescura, goloso, elegante y largo.

Pujanza Hado 2018 está elaborado con uva Tempranillo procedente de viñedos en torno a Laguardia, divididos en 23 parcelas, lo que permite variar el coupage cada año atendiendo a las particularidades de cada añada. Viñedos situados entre los 450 y 600 metros de altitud en un terreno arcilloso calcáreo.

Tras la fermentación en depósitos de acero inoxidable, el vino, después de realizar la maloláctica en los mismos depósitos, se cría durante 12 meses en barricas bordelesas (225 litros) de roble francés.

Este vino ha sido premiado en las guías más prestigiosas del mundo, como sus 92 puntos Parker (The Wine Advocate). 93 puntos en Tim Atkin. 91 puntos en James Suckling. 91 puntos en Guía Proensa.