El pasado lunes 17 de Mayo se celebró en la Sala Platea del CC Plaza de Armas de Sevilla un acontecimiento eno gastronómico que ha tenido dos grandes matices que apreciar, por un lado la presencia del bodeguero, quinta generación en Laguardia (Rioja Alavesa), Carlos San Pedro y por otra, el reunir, por primera vez tras meses de restricciones, a más de cincuenta profesionales del mundo de la hostelería, sumilleres y comunicadores del mundo del vino.

Con Carlos San Pedro en el escenario de Platea

Con las medidas de seguridad oportunas, riguroso control en la entrada, con toma de temperatura incluida, aforo limitado, etc., los asistentes tuvimos ocasión de escuchar las historias en torno al mundo del vino de un bodeguero de raza como es Carlos San Pedro, primero en una conversación en el gran escenario de Platea, con este cronista y después, juntos también, comentando sus vinos en la zona habilitada para la cata.

San Pedro narró su proyecto personal, Bodegas Pujanza, habló de las fincas donde crecen sus uvas, Tempranillo exclusivamente para los tintos y la blanca Viura en el paraje de San Juan de Anteportalatina para ese extraordinario blanco que toma el nombre de la finca. Pero también nos habló de Voelos, otra bodega pequeña, radicada también en Laguardia y que supone el reencuentro con la tradición familiar. Dos Voelos han salido al mercado, un Crianza 2016 y un Reserva 2014, como se comentó durante la cata, al fin y al cabo, son vinos que llevan inscritos la personalidad de su autor, siempre buscando la frescura, buena acidez, fruta equilibrada

Zona de cata

con la crianza, elegancia en resumen y, como señaló San Pedro, vinos todos muy gastronómicos, pensados para acompañar la comida que es donde encuentran su razón de ser. En Voelos Reserva, subrayó el elaborador, si ha querido ser más estricto con la tradición, encontrándonos con un vino donde los matices avainillados, los tostados elegantes y una fruta madura y envolvente, nos hacen disfrutar de un característico rioja de la zona de Laguardia.

Tras probar estos vinos tuvimos ocasión de recorrer las fincas de pujanza a través de la narración del bodeguero y a través de la cata de sus vinos, tras el Hado, vino de entrada a la bodega, vino el opulento Finca Valdepoleo, el viñedo fundamental para entender el origen de esta bodega. Luego otro tinto sensacional, La Paúl, es curioso como pudimos apreciar a través de la cata como vinos elaborados con la misma variedad de uva, de la misma comarca y con crianzas similares, dan en copa esas diferencias que responden a factores como la altitud, las distintas orientaciones y exposición al sol y naturalmente la composición del suelo donde cada viñedo se nutre y crece. Así llegamos al imponente Norte, un tinto importante, unas tempranillos que nacen en una finca a 720 metros de altitud en las ya casi estribaciones de Sierra Cantabria. Norte es serio, complejo, denso y fresco a la vez, un tinto sin

Los productos ibéricos acompañaron en el aperitivo final a los vinos riojanos de Voelos y Pujanza

duda para disfrutar. Los cuatro tintos de la añada 2017.

Cerró la cata, curiosamente, nada en Carlos San Pedro es convencional, el blanco de Viura Anteportalatina, un blanco diferente, criado en fudres de roble francés de 500 litros y en huevo de hormigón durante un año, el cuidadoso trabajo con las lías nos ofrece un blanco tremendamente fresco y fácil de beber, pero con un fondo donde las estrellas de anís y los cítricos se conjugan con ese elegante recuerdo de levaduras.

Junto a los excepcionales vinos de Voelos y Pujanza, pudimos disfrutar en el aperitivo que siguió a la cata, de los magníficos productos ibéricos de la casa Maldonado, elaborados 100% con cerdos de raza ibérica pura, tuvimos ocasión de ver como los vinos de Pujanza, efectivamente resultan tremendamente gastronómicos, acompañando perfectamente al salchichón, al chorizo, al doble lomo y, como no, a un fantástico jamón de cerdo ibérico de bellota.