No acabo de entender esos tópicos que se han instalado en el vocabulario de muchos cocineros famosos españoles y no pocos comentaristas (metan en el saco a periodistas, comunicadores, influencers, instagramers, foodies y todas las especies que quieran) para describir la cocina, que si “canalla”, que si “divertida”, etc.

La nueva Plaza de la Magdalena

Hace poco ponía yo un post en mi muro de Facebook criticando los nuevos edificios de la sevillana plaza de la Magdalena, no es que los que existían allí fueran precisamente una joya arquitectónica, pero al menos no eran las cajas de zapato pétreas y feas que acaban de colocar. En ellas se establece un nuevo hotel, la industria local que queda (bares aparte), y no uno cualquiera, a nombre pomposo no hay quien le gane: Radisson Collection Hotel de la Plaza de la Magdalena, cinco estrellas creo que va a lucir en su fachada.

Para estar a la altura de tan selecto establecimiento hotelero, en sus bajos se abrirá en septiembre un restaurante perteneciente a un cocinero con cinco estrellas Michelin, Eneko Atxa, referencia de la alta gastronomía nacional en su restaurante Azurmendi (3 estrellas). El chef vasco ha declarado lo que otros tantos que han recalado por esta difícil ciudad, en cuanto al público se refiere, dice que vendrá a la capital hispalense a hacer una cocina “alegre, informal y muy festiva”, lo que quiera que eso signifique. Cae, como otros, en los consabidos tópicos del pescado frito y el gazpacho (sopas frías, dice él). Nada parecido a la alta gastronomía que le ha dado fama, me temo.

Líbreme Dios de dar consejos a ningún empresario, y menos a cocinero tan reputado, pero le sugiero que repase la lista de los negocios de chefs “estrellados” (¿captan la ironía?) que han pasado ya por nuestra ciudad, incluido el mismo Adrià, Martín Berasategui, Dani García, hasta llegar al último antes que Atxa, el catalán Paco Pérez, cuyo bar (no me atrevo a llamarlo restaurante) en los bajos del Hotel EME está más aburrido que la frontera de Portugal. Porque la cocina que ha traído Pérez a Sevilla nada tiene que ver con la que se sirve en su magnífico restaurante Miramar, de la bonita localidad ampurdanesa de Llança.

Me temo que Basque, que es como se va a llamar el sitio de Atxa en Sevilla, sigue por los mismos derroteros, o sea, hacer una especie de gastrobar al uso, carito y platitos para compartir, con una decoración que ya hemos visto mucho últimamente (nos recuerda al Seis del Hotel Inglaterra a primera vista), que no satisfaga ni a locales ni a foráneos, ojalá me equivoque y me tenga que comer este artículo con mayonesa de wasabi.