Los hermanos Guardiola y sus distintos socios, según el proyecto que emprenden, están montando uno de los grupos hosteleros más interesantes actualmente en Sevilla. A Tribeca y Cañabota, se une ahora Cervecería Salmedina, de la mano de Jaime Guardiola y Pedro Ruiz, triunfadores nada menos que en Nueva York con sus hamburgueserías, Black Iron Burger.

Papas aliñás con melva

Todo gira en torno a los productos frescos del Golfo de Cádiz que gestiona con gran acierto profesional y extraordinarios conocimientos de la materia prima marina, Eduardo Guardiola. Pescados y mariscos que nos impactan cada día desde las activas redes sociales de sus negocios y desde los mismos expositores y mesas de los mismos.

Salmedina es un concepto de cervecería muy sevillana, pero mucho más allá de los altramuces, el bacalao y el plato de gambas al manojo, en ella podemos encontrar una atractiva carta de tapas y medias raciones muy sugerentes. Dos premisas fundamentales, el producto fresco y las elaboraciones hechas en la casa.

Mejillones en escabeche

La pandemia se ha llevado por delante a lugares emblemáticos de la hostelería local, unos cerrados para siempre y otros pasando a manos de nuevos propietarios, con incierto futuro. Uno de esos negocios históricos que el COVID se ha llevado ha sido Casa Antonio, los famosos caracoles de la Alfalfa. En su local, tras una reforma interior y de fachada, se ha ubicado Cervecería Salmedina, que cuenta con una tranquila terraza en ese recodo que va de la Alfalfa a la calle Pérez Galdós.

Boquerones a la plancha

Como bien titula esta reseña, la nuestra ha sido una primera visita, un primer reconocimiento que ya nos ha hecho hacernos buena idea de por donde va este local. Lo dicho, buenos productos del mar y elaboraciones en la casa a rajatabla. Como primera muestra unos carnosos Mejillones en escabeche, de buen tamaño y con el escabeche elaborado en las cocinas, nada de aceitosos productos de lata. Igual la mayonesa, no he probado la ensaladilla pero habiendo probado la mayonesa que acompaña a unas fresquísimas Huevas cocidas, me temo lo mejor. Bien las Papas aliñás, perfectamente condimentadas y con sus buenos troncos de melva, un poco duras las patatas para mi gusto.

El diligente camarero que nos atiende nos recomienda unos Boquerones a la plancha, aceptamos el reto y acertamos, grandes, carnosos y de suave textura. Terminamos nuestro primer acercamiento a Salmedina con un plato de Pargo con fritada de tomate, rico, pero el pargo no merecía estar enterrado bajo esa capa de contundente salsa, además venía acompañado de unas patatas fritas de paquete que no me parecen la guarnición ideal.

Pargo con fritada

La cerveza la de siempre, ya saben. La carta de vinos se resiente de los acuerdos comerciales, corta de marcas porque se deben a quien aporta, una dependencia que lastra las cartas de vinos de algunos restaurantes que hipotecan su carta por ciertos ventajosos acuerdos, aquí se trata de Barbadillo, como anuncian los azulejos de la fachada. Probamos una buena Manzanilla Nave Trinidad. Para el pargo optamos por un albariño clásico, Pazo San Mauro, decepcionante, lo recodaba mejor, demasiado caro para lo que ofrece.

El servicio es atento y diligente, quizás un poco demasiado riguroso con eso de “pídaselo a mi compañero que es el que les atiende”, nada les cuesta transmitir la comanda y salvarnos de estar pendientes de que pase “el que nos atiende”. Por lo demás un entorno claro, alegre, se respira limpieza y frescura, con una vajilla atractiva que contribuye al concepto marinero del local.

Espero volver pronto y seguir recorriendo su atractiva carta.