vinos nobles

La feria de Vinos Nobles de Jerez, Vinoble 2018, no solo es una amplia muestra de vinos generosos y fortificados de las principales regiones vinícolas internacionales, donde probar vinos no tan fáciles de encontrar o adquirir, sino que ofrece actividades paralelas, principalmente algunas interesantes catas impartidas por grandes personajes del mundo del vino.

Almuerzo en Bodegas Díez Mérito

Al hilo de lo anterior comentar por ejemplo como la jornada de Vinoble 2018 del pasado lunes 4 de Junio, se abrió con la cata de reliquias antiguas impartidas por Antonio Flores, el gran enólogo de la jerezana y mundialmente conocida Bodegas González Byass. Antes, en la jornada inaugural del domingo, Juancho Asenjo dirigió una cata de vinos dulces italianos, también se habló de Montilla – Moriles o, por ejemplo, Beltrán Domecq, a quien vimos muy atento en la cata de Fondillón el lunes, habló junto a César Saldaña de los tesoros de San Ginés, la bodega del Consejo Regulador de la D. O. Jerez – Xèrés – Sherry, una denominación, por cierto, que tiene bodega propia.

Botas de Fino Imperial

El lunes 4, además de las catas programadas en el recinto de Vinoble, fuera de él pudimos asistir por la tarde a una cata de Fondillones, impartida por el peculiar y genial enólogo Raúl Pérez, con asistencia e intervenciones de Luis Miñano, Presidente de MGWines Group y su encargado de Desarrollo de Negocio y Enoturismo, Rafael Poveda, hijo del recuperador del

Fondillón de Alicante

Fondillón alicantino, Salvador Poveda, en un local repleto de público, Raúl Pérez nos habló de este tradicional vino alicantino y, demostrando su originalidad, organizó una cata de los vinos más viejos a los más jóvenes, al contrario de las catas verticales habituales. Vino elaborado al 100% con la uva tinta característica de Levante, la Monastrell, que tras vendimiarse de manera tardía, recibe largos añejamientos en madera, hasta 20 y 30 años para adquirir su complejidad. Vino, señaló Pérez, hermano del Jerez, del Oporto y de los vinos de Málaga, con un asoleado natural en la viña, resultando con unos 23º de alcohol y unos 30/40 gramos de azúcar por litro. Tuvimos ocasión de probar Fondillón de 1944, 1960, 1969 y 1975.

Diversas actividades y catas en el patio del Alcázar

Mientras tanto alguna bodega ha organizado agradables reuniones, sin ir más lejos tuvimos ocasión de visitar de nuevo la bella Bodegas Díez Mérito, que organizó un grato aperitivo a mediodía y probar sus vinos.

La jornada de clausura también contó con varias catas, como la de Burdeos dulce, los magníficos vinos dorados de Sauternes, entre otras actividades.