Nos hacíamos eco hace unos días de la aparición en el mercado de este vino peculiar. Vallobera Graciano 2017, un rioja alavesa distinto, un monovarietal de Graciano, una de las típicas uvas “mejorantes” utilizada frecuentemente en distintos coupage de tintos riojanos, pero que en esta ocasión es protagonista absoluta.

Hemos catado recientemente la botella 765 de las 38.000 que Bodegas Vallobera ha elaborado de este magnífico vino. Uvas procedentes de un viñedo de 4 hectáreas a 600 metros de altitud y con una edad de 20 años. El vino ha recibido una crianza de 16 meses en barricas de roble francés, habiendo realizado la fermentación maloláctica en barrica.

En cata presenta un precioso color rojo picota. En nariz destaca la fruta roja y negra fresca con un punto de madurez, notas herbáceas y un eco de finas maderas. En boca destaca su frescura frutal, vegetal, con cuerpo y un punto goloso equilibrado con una nota final un tanto amarga, prevaleciendo la frescura y una elegante nota de madera. Cierta astringencia de juventud que se irá puliendo en botella en los meses siguientes.

Un acompañante ideal de todo tipo de carnes, no desentonará con embutidos y quesos curados, así como con guisos de legumbres. Se presenta muy bien vestido, con una magnífica botella de tipo Borgoña y una elegante etiqueta de limpio diseño.

Bodegas Vallobera es el proyecto personal de Javier San Pedro, heredero de una familia vinculada durante generaciones al vino de la Rioja Alavesa y que creó su bodega en 1990 junto a su mujer, Ana Ortega. La bodega comenzó comercializando vinos jóvenes, de elaboración clásica de Rioja Alavesa, pero es en 1992 cuando se decide a dar un impulso a sus vinos y se empiezan a envejecer en roble. La primera partida fue de 100 barricas, en su interior se gestó el primer Vallobera crianza de esa misma añada: 1992.