Una vez más tuvimos la suerte de asistir, con los buenos amigos del grupo de cata de  Apolo y Baco, a su cata y almuerzo mensual para, entre todos, disfrutar de buenos vinos junto con las recetas preparadas al efecto por el restaurante elegido. Esta vez de la experta mano de José Domínguez (Cata Sevilla) y su amor por la Pinot Noir, junto con los platos del nuevo restaurante 4 Almas, junto a la Plaza Nueva de Sevilla.

Pinot Grigio, la uva fría del Tirol italiano

Jose nos preparó una magnífica cata que nos llevó a recorrer medio mundo y sus diferentes versiones de la Pinot, no solo la variedad tinta, sino varietales blancos como la Pinot Grigio y la Pinot Blanc que nos llegó a los postres. Como un bonus extra de la cata, uno de los contertulios habituales, el bodeguero Julián Navarro (Colonias de Galeón), nos obsequió con su magnífico Silente Pinot Noir de la Sierra Norte sevillana, donde pudimos apreciar la densidad y calidez que esta uva puede desarrollar en latitudes más meridionales que su hábitat natural en la Borgoña francesa.

La cosa no pudo empezar mejor con unas cremosas y muy sabrosas Croquetas de pringá con velo de tocino ibérico y un Kurtatsch Pinot Grigio 2018 del Alto Adige italiano, cuya buena acidez limpiaba la sensación grasa del plato, fruta carnosa y cítricos dulzones en un blanco graso, con trabajo de lías.

Un toque de originalidad para una receta de moda

Ligero y fresco el Jean Guitón Bourgogne Rouge 2016 Pinot Noir que acompañó a un Taco de ternera pibil y mahonesa, con una desentonada nota de sardina ahumada que distorsionó la percepción del bocado a mi parecer, quedando el vino muy por encima del plato.

Mineral y fresco un Pinot del Nuevo Mundo, Petit Clos Henri Pinot Noir 2016 que nos llegó de Nueva Zelanda, para acompañar a una Crema de huevo frito y foie con setas.

Pero para mí el vino de la noche fue el Aegerter Pommard 2016, volvemos a Francia para un vino grande, de magnífica capa, con una nariz de frutillos rojos y pétalos de flores con unas sutiles notas de maderas finas, fresco, elegante y con cuerpo. Lástima que no lo acompañase el Arroz de pato azulón como estaba previsto en el menú, sino un correcto Tartar de atún con huevo frito de corral.

Comedor de 4 Almas

Original el Pulpo asado con papel crujiente de tinta negra y salsa de tomatillo verde, buena variante de uno de los platos de moda en toda gastrobar que se precie. Muy bien también el Villa Wolf Pinot Noir 2016 alemán, de nariz mineral y fresco en boca, con un punto chispeante, pero con cuerpo y muy redondo.

Y por fin ese Arroz de pato azulón, y dulzón añado yo, en ese moda también muy de gastrobar de tender más hacia risottos que hacia los tradicionales sofritos hispanos base de nuestros arroces, estaba rico no obstante y muy bien acompañado por un original, y fascinante en su historia de la que nos ilustró Jose Domínguez, Antigua Real Fábrica de Hojalata Pinot Noir 2017 proveniente de la Sierra de Ronda (Málaga).

T-Bonne de ternera rubia gallega, carne asada para un Marimar Mas Cavalls Pinot Noir 2014, un vino californiano diseñado para gustar. De bonita capa granate, nariz equilibrada: fruta roja, flores, tostados suaves de madera de calidad. En boca fresco, redondo, sedoso, con cuerpo, paso elegante de boca y goloso, largo.

Para terminar, un vino para dos postres. Markus Molitor Haus Klosterberg Pinot Blanc 2017, un Mosela pálido, con notas de pastelería en nariz y buena acidez en boca. Una Tarta de Idiazábal y La no tarta de la abuela (deconstrucción de la típica tarta de galleta), la segunda mejor que la primera.

En definitiva, una cata curiosa, con buenos vinos y, sobre todo, con buena gente, que al final es lo mejor de todo esto, compartir una comida bien regada con amigos.