Creo que no me equivoco al escribir que todos estamos deseando que se vaya por fin este 2020. Un año inaudito, lleno de muerte, de vida extraña, confinados, aislados de los pueblos vecinos, parapetados tras una máscara. Al igual que creo que tampoco me equivoco al señalar que también todos, esperamos con esperanza y ansias de vuelta a la normalidad el 2021.

Aunque esa normalidad, para millones de personas de todo el mundo, tampoco era un paraíso idílico que digamos, pero, quién nos lo iba a decir, añoramos aquellos tiempos de hace tan solo un año, pero un año que se nos está haciendo penoso y larguísimo.

Todos lo estamos sufriendo, pero, entre otros colectivos profesionales muy afectados y quizás con unas experiencias mucho más terribles, los sanitarios por supuesto, la policía, en su doble labor de hacer cumplir las normas de seguridad sanitaria y seguir protegiéndonos de los delincuentes, y tantos otros. El sector de la gastronomía en general, con los hosteleros en la punta de la picota, está saliendo muy malparado de todo esto.

Miramos hacia adelante (M. M. y J. C.)

Miles de bares y restaurantes cerrados ya para siempre, incluso con profesionales que, agobiados por una realidad que los ha superado, decidieron cortar fatídicamente con la vida, una vida quizás abocada a la ruina y al endeudamiento, pero vida al fin y al cabo.

Y entre toda esa tristeza, momentos de solidaridad, momentos de arrimar el hombro para llevar platos dignos a quien aún lo está pasando peor, supliendo con entrega y trabajo las carencias de los que en realidad tendrían que remediar todo eso, sí, esos que ustedes están pensando.

Un año de bares y restaurantes cerrados o con grandes restricciones que, aquí en el sur, donde la vida de la calle y la cultura de la tapa es algo incrustado en nuestra manera de relacionarnos socialmente, ha afectado aún más si cabe, no ya nuestra manera de consumir sino, de lleno, nuestra manera de vivir.

Congresos y ferias que no se han celebrado, en un sector profesional que vive de los eventos colectivos, donde estamos acostumbrados a vernos en catas, exposiciones, inauguraciones de locales, visitas a bodegas y productores de alimentación, tantas cosas que echamos de menos.

Y aún, en estos últimos días del año, muchos están pasando los días más duros. Sin esa comida anual de amigos, de compañeros de trabajo, esas grandes fiestas familiares. No habrá cotillones llenos de risas, música y papelillos de colores al aire. Sonarán las doce campanadas y todo seguirá igual de momento. Ni siquiera veremos las risas de los niños, sus ojos brillantes mirando atentamente, con ilusión, la cabalgata de esos reyes mágicos, que esta vez harán su magia a distancia.

Rubén Vizcaíno (Director Técnico y Comunity Manager)

No perdamos la esperanza, saquemos algún provecho de todo esto. Analicemos realmente que mundo estamos construyendo y sí es el que queremos para seguir viviendo en él, si es el que queremos legar a los que vienen detrás. Tan dañino es el que no colabora para superar esta maldita pandemia como al que le importa un bledo el mundo que dejará atrás cuando muera, seguramente serán los mismos, seres egoístas que no conciben el mundo ni antes de su nacimiento ni después de su muerte, ese pequeño lapso de tiempo de sus patéticas y cortas vidas.

Vistámonos en casa con las mejores ropas, engalanemos las mesas, saquemos la mejor vajilla, la mejor cristalería. Descorchemos los mejores vinos de nuestra bodega, el mejor champán. Disfrutemos con ese cordero al horno, ese solomillo relleno, el besugo para los más pescaderos o la sopa de cardos y piñones. Demos color al mantel con mariscos, jamón, quesos. Algunos diréis que habrá muchos que no podrán, no importa, cada uno en la medida de sus posibilidades, es tan digno el mejor champán francés como la sidra asturiana más honesta y entrañable, el foie más refinado como el modesto paté de lata, si todo ello se comparte con amor y alegría.

Y brindemos por el futuro. Desde Gastrobaris, levantamos nuestras copas y damos las gracias a todos los que nos seguís, a esos miles que nos leen y siguen en redes sociales, por todos ellos, por todos vosotros ¡Salud!