Fotografía: Manolo Manosalbas
Textos: Javier Compás

No es moco de pavo para un establecimiento de hostelería llegar a centenario, Entrecárceles ya superó esa efeméride y llega nada menos que a los 125 años, pues se fundó, como bien reza en el azulejo de la fachada, en 1894, ahí es nada.

Plato de chacinas variadas

Desde 2011 está regentado por el sevillano Grupo La Raza, que también dio aire nuevo, en la misma acera al mítico Los Corales. Nos cuenta Pedro Sánchez – Cuerda, gerente del Grupo que el edificio estaba bastante mal cuando se hicieron cargo de él y que hubo que planificar una reforma completa, aunque se ha respetado bastante bien el espíritu de la casa. Así se han rehabilitado las plantas superiores y la coqueta azotea.

En la planta baja subsisten las maderas del local antiguo aunque es verdad que ha perdido algo del encanto que tenía a taberna vieja, las maderas oscuras, las botellas llenando los anaqueles detrás de la barra, y aquel cartel que anunciaba: «Fino Imperial, 1.000 pesetas la copa», eran los 80 del pasado siglo. Ahora todo aparece más aseado y en colores más claros.

Carne mechá y jarrillos de cerveza

La casita proviene del complejo que se encontraba antes allí, frente a la antigua Audiencia (hoy sede de la Fundación Cajasol) que era la Cárcel Real, que por cierto tuvo ilustres inquilinos como el escritor sevillano del Siglo de Oro, Mateo Alemán, autor del Guzmán de Alfarache, y también dio con sus huesos en sus lóbregas celdas el insigne Miguel de Cervantes, por unos asuntillos de dineros y cuentas oficiales (nada nuevo bajo el Sol).

Anchoas

En el local se tira cerveza de grifo adecuadamente fría que, para quien lo prefiera al tradicional cristal, se sirve en jarrillo de lata, lo cual podría servir de homenaje a la desaparecida ferretería de enfrente. Pues durante todo el mes de Noviembre, para conmemorar el cumpleaños tan señalado, se ofrece al público el jarrillo de cerveza y una sustanciosa tapa de cola de toro al precio total de 3,90 euros.

Espinacas con garbanzos

Plato taurino aparte, tuvimos la oportunidad de probar en un almuerzo para unos pocos medios especializados, la especialidad de la casa, una Carne mechá que se elabora artesanalmente en las cocinas de La Raza, riquísima y con gran beneficio para la salud del consumidor (aquí estoy yo para demostrarlo). Las chacinas tienen también su aquel, con un bellota de categoría y una morcilla de sombrerazo, todo, como es norma en La Raza, productos de calidad y procedencia cercana. Tienen un queso que con su chorreoncito de miel de Aracena y unos daditos de carne de membrillo elevan la moral de cualquiera.

Cola de toro

Antes del plato fuerte, esa Cola de toro con patatas a gajos, unas Espinacas con garbanzos, más cremosas que en hojas, el garbanzo más chico que grande y un punto de picante que hay que entenderlo, vamos que te gusta o no te gusta, ahí lo dejo.

Para beber, jarrillos aparte, bodega bien surtida, desde la costa sanluqueña y su dorada Manzanilla, hasta blancos y tintos para elegir. Unos bomboncitos helados acompañados de un dulce de Pedro Ximénez pusieron colofón a este cumpleaños donde el homenajeado era el edificio que nos acogió.