Dudaba si insertar esta crónica en nuestra sección de libros o en la de protagonistas, pues aunque José Moro, Presidente de Bodegas Emilio Moro, ha estado días atrás en Sevilla presentando su libro Si lo sabes escuchar, el vino te habla (Gestión 2000, Grupo Planeta. 2019), que es una narración sobre la historia de la bodega familiar, pero también es la historia de un hombre que, desde esas meriendas de “pan con vino y azúcar” en los terruños de la Ribera del Duero, ha pilotado el proyecto familiar para caminar desde el carro tirado por el “macho” al siglo XXI.

Cena Club de Directivos Andalucía, con el Presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido

Dos días donde José Moro y su equipo de comunicación han desarrollado una intensa actividad en la ciudad hispalense, como una cena con directivos y profesionales locales en el Club de Directivos Andalucía de la Fundación Cajasol, institución que también organizó una entrevista cara al público la tarde del jueves, donde este cronista tuvo ocasión de charlar en directo con nuestro protagonista. Previamente, se había organizado un almuerzo con periodistas y comunicadores gastronómicos en Restaurante Becerrita, que ofreció un magnífico menú para acompañar los vinos de Bodegas Emilio Moro, Cepa 21 y el nuevo proyecto en El Bierzo, dos vinos de uva blanca Godello, El Zarzal y La Revelía, que tienen tremendamente ilusionado a José Moro.

El Presidente de Bodegas Emilio Moro es un hombre apasionado por lo que hace, con la ilusión y las ganas de un joven emprendedor de veintitantos, como cuando él ya ayudaba a su padre Emilio y a su madre Felisa, a quien la bodega ha dedicado un tinto ecológico con su propio nombre, a llevar el duro peso de la explotación familiar. José, el mayor de los cuatro hermanos del matrimonio domiciliado en Pesquera de Duero, villa vinatera donde las haya, asumió su papel de líder de un equipo familiar que han convertido a Bodegas Emilio Moro, no solo en un referente nacional dentro del panorama vitivinícola español, sino una referencia mundial en lo que a nuestros vinos se refiere.

Encuentro con profesionales de la comunicación

Y todo ello basándose en los tres pilares fundamentales en los que se asienta la filosofía de esta bodega familiar: tradición, innovación y responsabilidad social. En la primera parte del libro queda claro el anclaje en la tradición, el trabajo del abuelo Emilio y de los citados, Emilio y Felisa, los primeros tiempos de José y Javier en la bodega, ayudando, junto a sus hermanas, en las labores propias de la misma, hasta ese momento en que dibujan a mano las primeras etiquetas de sus botellas. Cómo de vender a un par de bares y restaurantes de Valladolid, llegan los primeros reconocimientos en una revista tan importante entonces, finales de los ochenta, como Vino y Gastronomía.

Charla en directo, cara al público, con José Moro

A partir de entonces, sin olvidar las raíces, fundamentando todo en ese “clon de la familia”, esa uva Tino Fino (Tempranillo) base de los vinos de la casa, caminar hacia los mercados de toda España y dar un gran salto internacional, para que ese niño que corría y jugaba a la pelota por las eras de Pesquera, terminara subido en un andamio pintando sus botellas en un gran mural nada menos que en Times Square, donde las marcas de Emilio Moro ha pintado el cielo del corazón de la Gran Manzana en la artística obra del pintor mallorquín, Domingo Zapata.

Un camino donde el duro trabajo se ha unido a todo aquello que puede ayudar a que esa tradición sea aún más efectiva aprovechando los medios que proporciona la moderna tecnología, innovación, para vigilar viñedos, medir parámetros de la viña, controlar fermentaciones, seleccionar levaduras naturales, empleo de drones, etc. para que los vinos del grupo Emilio Moro sean cada vez mejores y, en definitiva, como proclama el mismo José, hagan disfrutar a quien los bebe, que es, en definitiva, lo que se persigue.

Portada del libro

Pero hay una tercera faceta, como hemos apuntado antes, muy importante en Emilio Moro, la responsabilidad social, y este mismo libro es buena prueba de ello, ya que la recaudación de los ejemplares vendidos se destinará a obra social. Varios son los proyectos que desde la Fundación Emilio Moro, nacida en 2008 para llevar a cabo estos proyectos solidarios, como el que bajo el lema “El vino ayuda al agua”, se ha desarrollado desde sus para proporcionar el acceso a agua potable en las zonas con mayor carestía, así como diferentes actividades para la formación e integración de jóvenes en riesgo de exclusión social, principalmente en Latinoamérica. Entre sus últimos proyectos destaca el programa “Agua Segura”, que se ha implementado en varias escuelas de los estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca y que busca incidir en el reparto justo de los recursos hídricos y fomentar el consumo de agua segura entre la población infantil. También la colaboración con “A mí no me digas que no se puede” – la asociación cultural liderada por el rapero Juan Manuel Montilla Macarrón “El Langui” – para fomentar la práctica del deporte como alternativa de ocio saludable entre los menores de los barrios más desfavorecidos y el acuerdo con Mensajeros de la

José Moro firmando su libro a los presentes en la entrevista

Paz, del Padre Ángel mediante el cual la Fundación Emilio Moro se comprometía a principios de año a ayudar a costear durante todo 2019 los desayunos que se sirven diaria y gratuitamente en la parroquia de San Antón, en Madrid.

Una historia de éxito que tiene asegurada su continuación con la cuarta generación familiar que ya se prepara para, cuando corresponda, ir asumiendo tareas de mayor responsabilidad dentro de las bodegas familiares, para seguir transmitiendo esa pasión por el vino y contribuyendo a que el vino español sea cada vez un valor más reconocido en el mundo.