Nada más que por las anécdotas que sobre algunos bares históricos de Sevilla y sus personajes cuenta el autor, merece la pena hacerse y leer este libro: Sevilla, siempre un bar. De la tiza al ordenador. Que, como aclara el mismo Joaquín Arbide, no es un libro de gastronomía.

Entonces ¿qué es Sevilla, siempre un bar. De la tiza al ordenador? Pues a mi modesto entender y así nos lo ratificó el mismo Arbide en entrevista mantenida esta semana en el programa de Radio Tomares, La Factoría Fenicia, es un libro sobre Sevilla, los sevillanos y nuestra cultura tradicional de relacionarnos en los bares, esas tertulias de barra, ese arreglar España, el mundo, los equipos de fútbol locales o lo que se tercie.

Joaquín lo cuenta de manera llana, asequible, cercana, efectivamente como si te lo contara un amigo en la barra de uno de nuestros bares, mientras tomamos una fría caña o un buen vino y picamos de una conchita blanca unas buenas aceitunas de mesa sevillanas. El autor va desgranando según le acuden a su inquieta cabeza, historias, anécdotas, hecho y sucesos de nuestros bares, los que son y los que ya no están.

Joaquín Arbide

El escritor habla también de los bares de ahora, “los del ordenador” como él mismo lo titula, sus nuevas maneras y, junto a ello, esa nueva imagen de Sevilla, de su centro comercial sobre todo, de sus zonas turísticas, una cara globalizada, lleno de franquicias y de “gastrobares», con tapas/platos nuevos.

Arbide, con un sentido del humor sin duda imaginativo y socarrón, nos regala todo un tratado sociológico y antropológico, en breves pastillas, amenas y divertidas, que dibujan un verdadero fresco de la Sevilla que fue, que es y la que pretenden crearnos nueva. Un hombre de radio, teatro, cine, televisión, como él mismo dice “siempre un comunicador”. Un gaditano que nació, por circunstancias de la vida, en la provincia de Badajoz y que vive, desde hace años, en el popular barrio sevillano de Triana, contando en su haber, nada más y nada menos que con veinticuatro títulos publicados.