Se empiezan a ver por las calles de Sevilla los recolectores de naranjas. Una ciudad en muchas de cuyas calles crece un fruto quizás más apreciado en el exterior que en la propia Sevilla. Miles de kilos de naranja amarga que vestirán las mesas más sofisticadas del Imperio Británico.

¿Han probado el Milhojas de naranja de La Despensa de Palacio? Les garantizo que es un bocado excepcional, un fino hojaldre relleno con confitura de naranja, sabroso y elegante. La casa estepeña, también tiene entre sus magníficos productos las Pilongas de mazapán de naranja y las Lamelas de naranja, son algunas de las aplicaciones de nuestros cítricos.

Los miles de extranjeros que visitan Sevilla a lo largo del año alucinan al contemplar las calles de árboles verdes y sus esféricos frutos que motean de color la copa de los naranjos. Frutos que se recogen ahora, en invierno, cuando llegan a su madurez, para después, dejar paso en primavera al aromático azahar y que vuelva a empezar el ciclo.

Ojalá Sevilla siguiera siendo toda, un jardín aromático, no solo de azahar, sino de dama de noche, de jazmín, de flores que llenaban patios y balcones en una ciudad libre de humos y libre de la especulación del ladrillo que tantas cosas se ha llevado por delante. Más de 30.000 naranjos ornamentan, dan sombra y naranjas a las calles de la ciudad.

El mejor destino de nuestras naranjas urbanas es servir a la fabricación de esencias para perfumes o para la elaboración de mermelada, lo que los británicos llaman Mermelada de Naranja Sevillana, ésta se servirá en miles de desayunos en elegantes tarros de cristal de cuidadas etiquetas. El mismo Príncipe de Gales elabora una marca de esta confitura dentro de su línea gourmet de productos Duchy Originals, su Seville Orange Marmalade. Pero no es la única mermelada elaborada en Inglaterra con naranjas amargas sevillanas que se puede adquirir en Fortnum & Mason, Leadenhall Market o en Harrods, hay otras para elegir: Lynwood, Robertson’s, Peyton & Byrne o Dundee, son algunas de ellas.

Sin embargo, como en tantos otros productos, exportamos más para que otros elaboren. No existen muchas marcas de producción local, aunque podemos nombrar las del Monasterio de Santa Paula o la que elabora, desde 1834, La Vieja Fábrica.

El naranjo amargo es originario del actual Vietnam, cuando el país asiático no existía y era parte de la China imperial, de ahí lo de “naranjas de la China”, y fue introducido en nuestro país como árbol ornamental y aromático por los musulmanes, que los plantaron hasta en el patio de sus mezquitas (recordemos el famoso Patio de los Naranjos de la catedral sevillana).

La industria de los licores también utiliza este cítrico para algunas de sus elaboraciones, como la de la isla caribeña de Curazao y su famoso licor azul. También suele ser unos de los ingredientes de maceración en la, tan de moda los últimos años, ginebra.

En las últimas temporadas el Ayuntamiento de Sevilla ha intentado promocionar este producto, seña de identidad local, en nuestra gastronomía, propiciando un certamen de recetas a base de naranja sevillana en los negocios hosteleros de la ciudad. También en la última edición de la Semana de la Tapa de Sevilla, tuvimos ocasión de probar la sabrosa Torrija de naranja sevillana con tataki de presa ibérica, una de las ganadoras del certamen, presentada por el Bar El Pasaje.

La naranja amarga sevillana es un patrimonio más a cuidar y potenciar en nuestra bella ciudad.