Foto de cabecera: Roscón de Confitería Lidia (Por Manolo Manosalbas)

Fotos de texto cortesía de: La Campana y Azahar-Sevilla.

El tópico habla de “la noche más mágica”, “la noche de la ilusión” y realmente, la noche de la llegada de los Reyes Magos, sigue siendo uno de los momentos más dulces y entrañables del año. La tarde en que miles de españoles, grandes y pequeños, salen a la calle a reír mientras se recogen los caramelos que lanzan sus Majestades de Oriente. Pues, como toda celebración española, el Día de Reyes también tiene su comida tradicional, el Roscón de Reyes con su sorpresa escondida.

Roscones de La Campana

Las modas extranjerizantes no han podido con los Reyes Magos, su fiesta es la de los niños y los regalos por antonomasia y el colofón más alegre de la Navidad. La cabalgata de la tarde del 5 de Enero es la antesala de la nerviosa espera de los juguetes, de los regalos que los Reyes dejarán en las casas y que, aún con el pijama puesto, los niños (y no tan niños) correrán a desenvolver la mañana del día 6.

De sencilla elaboración pero de magnífico sabor, el Roscón de Reyes es un producto de artesanía confitera que, en los últimos años, se elabora principalmente relleno, aunque originalmente fuese una pieza de bollería dulce entera. Lo usual actualmente son los roscos con nata, con crema de trufa, e incluso hemos visto algún roscón hecho de hojaldre en vez de la habitual masa de pan.

En Sevilla, podemos presumir de tener unos roscones de Reyes de extraordinaria factura. Uno de los más tradicionales es el de la Confitería La Campana, negocio centenario ubicado en pleno centro de la ciudad y que estos días viste sus bonitos escaparates con este típico dulce navideño. Merecida fama han conseguido también los que elabora en su nuevo obrador de la calle Pureza,  Manu Jara, uno de los reposteros de moda en los últimos años, habitual proveedor de postres para la nueva hostelería sevillana. Traíamos a Gastrobaris Magazine hace pocos días a Confitería Lidia, en la también trianera calle San Jacinto, allí, en su pequeño obrador en la trastienda de la confitería, también se elaboran unos magníficos roscones de Reyes.

Manu Jara en calle Pureza (Triana)

El Roscón de Reyes en realidad tiene un remoto origen pagano, pero fue en Francia donde adquirió su carácter tal como lo conocemos hoy. El rey Felipe V, primer Borbón que gobernó en España, fue su introductor en nuestro país. Un cocinero del rey francés Luis XV, dándole a la costumbre mayor empaque, cambió el tradicional haba oculta en el roscón, que era símbolo de buena suerte y fecundidad para el nuevo año, por una moneda de oro que, posteriormente se sustituyó por una figurita de cerámica. Es en el siglo XIX cuando se configura la tradición de comerlo el día de los Reyes Magos.