Como es tradicional cada año en el viejo mercado Tsukiji de Tokio, se ha subastado días atrás el primer ejemplar de atún rojo de la temporada. El dueño de la cadena de restaurantes Sushi Zanmai, Kiyoshi Kimura, ha adquirido, y van cinco años ya, el primer ejemplar de 2017.

Kiyoshi Kimura

El atún rojo en cuestión es un hermoso ejemplar de 212 kilos de peso, por el que el señor Kimura ha pagado 74.200.000 yenes, o sea, al cambio unos 605.000 euros, por lo que el kilo de este tunido privilegiado le sale al calificado como “Rey del atún” a algo más de 2.800 euros el kilo.

No ha sido este año cuando este hostelero japonés ha pagado más, ya en 2013 pagó por el primer atún del año la friolera de 1.260.000 euros. Esa exorbitante cantidad obviamente no le sale rentable a su cadena de restaurantes para vender el atún al público en sus diversas recetas, de hecho, los 51 restaurantes de la cadena Sushi Zanmai, venden cada pieza de sushi hecha con una tira de la grasa del vientre, llamado otoro, a su precio habitual de 3,50 euros.

Pero la intención de Kiyoshi Kimura no es ganar dinero con este atún primero del año, sus restaurantes tendrían que vender cada pieza de sushi a algo más de 80 euros, sino que es una cuestión de patriotismo y de publicidad.

Mercado Tsukiji de Tokio

Patriotismo porque Kimura quiso evitar lo que ocurrió en 2009 y los dos años siguientes cuando el primer atún rojo del año subastado en Tsukiji, se marchó a un restaurante de Hong Kong. Además, la repercusión mediática para él y su cadena de restaurantes es tremenda en todo el mundo.

Quizás sea el último año que esta mediática subasta se realiza en el mercado Tsukiji de Tokio, dada las condiciones del avejentado recinto. Tras 80 años de historia en el centro de Tokio, está previsto que el mercado se traslade a unas nuevas instalaciones en la Bahía de Tokio, en Toyuso. Un mercado histórico que acoge cada día a unas 40.000 personas, entre ellas, a los mejores cocineros nipones, que buscan los mejores pescados para sus fogones.

El protagonista de esta popular subasta, que este año ha conseguido un precio cinco veces mayor que en 2016, ha sido pescado en Oma, en la prefectura de Aomori, al norte del país.

El atún rojo, tan valorado por el consumidor japonés, es una especie sobreexplotada y en peligro de extinción.