Restaurante La Atalaya
Fotografía: Manolo Manosalbas
Textos: Javier Compás

Siempre es agradable en los tiempos que corren sentarse en una mesa de restaurante con su mantel de tela, al menos no hay que poner los cubiertos sobre la mesa directamente. La Atalaya es un restaurante peculiar ¿en qué sentido? No tienes la sensación de que es un gastrobar pero tampoco es estrictamente una cocina tradicional, veamos con más detalle.

Torrija con escalope de foie

La noche que visitamos este local situado junto a los sevillanos juzgados del Prado, se agradece por cierto el fácil aparcamiento en la puerta, el menú se había compuesto con un maridaje de la gama Don Zoilo de la jerezana bodega Williams & Humbert. De entrada nos agradó mucho el montaje de la sala, bien decorada, acogedora, amplía.

En una vitrina de la barra se alinean buenos cortes de carnes: vacuno mayor gallego, Avileña ibérica negra o Angus de Irlanda, son posibilidades muy atractivas para los cada vez más aficionados a las buenas parrillas, aquí además con la peculiaridad de poder terminar el asado, a la piedra, en la misma mesa del comedor.

Salmón con un interesante «romesco marino»

Pero la noche no era para asados, José Manuel Aguilar, jefe de cocina de La Atalaya y socio en la aventura del empresario, David Ferrer, nos ofreció su parte más creativa con cuatro platos y un postre donde, realmente, el menú fue creciendo desde un primer entrante un tanto confuso en su composición, y es que, de nuevo, recordamos aquello de que menos es más, no siempre la acumulación de ingredientes, texturas y temperaturas hacen un plato actual, no obstante esa Lubina de estero ahumada con requesón, vinagre de Jerez y galleta de pistachos, nos demostró el buen sentido estético del chef y cierta potencia de sabores. Primer plato que se armonizó con Fino Don Zoilo, por cierto, recordamos aquellos vinos Don Zoilo, homenaje a Zoilo Ruíz Mateos, cuando pertenecían a Rumasa, inmensos, se ve que la nueva propiedad ha decidido darle su sello y parece que han sido refrescados y, en olorosos y amontillados, darles un puntito mayor de dulcedumbre, con todo, agradables vinos.

Cochinillo asado con migas

Precisamente con el Oloroso Don Zoilo llegó una Torrija con escalope de foie en dos cocciones y peras al vino. Con una cocción hubiésemos tenido bastante, un poquito más del escalope de foie sobre una torrija muy conseguida ya habrían sido un buen plato.

Salmón, menudo y garbanzos, un taco de salmón bien de punto con varias cremas donde he de destacar la de base, un original y sabroso “romesco marino” que debería haber sido un poco más abundante en detrimento de los otros acompañamientos. Con todo, más integración de sabores y texturas (densidad cremosa) que en los platos anteriores. Se acompañó de un Amontillado con un toque abocado, muy fragante y gustoso.

Restaurante La Atalaya

Carajillo, el postre

Un Palo Cortado Don Zoido un punto más alcohólico que sedoso, acompañó el Cochinillo asado 19 horas con sus palomitas, se sirve con unas muy bien ejecutadas migas de pastor en un cilindro de carne deshuesada, tierno, sabroso, bien complementado con las migas y un puntito crunch que dan las palomitas, hechas con el crujiente de un cochinillo horneado lentamente.

Como colofón a la cena un muy atractivo

Restaurante La Atalaya

El chef, José Manuel Aguilar explicando uno de sus platos

 

Carajillo, un nuevo, esta vez muy conseguido, juego de texturas, helado, bizcocho, lámina crujiente, con notas de café y un toque de brandy Gran Duque de Alba, también de Williams & Humbert.

En definitiva, Restaurante La Atalaya es un sitio a conocer, diferente y con buenos mimbres para ir creciendo. Una carta amplia y variada, complementada con algunos buenos vinos y un servicio voluntarioso y cumplidor.

 

Restaurante La Atalaya
C/ Manuel Bermudo Barrera, 1
41004 Sevilla
954 60 60 19 – 690 24 92 50