Patrimonio Cultural
Fotografía principal (M.M.): Tapa sevillana de menudo (callos)

Se ha iniciado el proceso del expediente para conseguir que la UNESCO declare la tapa española como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La iniciativa parte de la Real Academia Española de Gastronomía y es tramitada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

La tapa global

Tapa Ganadora en Valladolid 2017

A tal fin se publicó en el Boletín Oficial del Estado del pasado 16 de Febrero, una resolución de la Dirección General de bellas Artes y Patrimonio Cultural, que va acompañada de un Anexo que es un pequeño estudio sobre la tapa que no tiene desperdicio. Parece que lo no logra conseguirse ni con la bandera, ni con el himno, ni con la mismísima Constitución Española, se quiere conseguir con esa forma peculiar de ir de bares y probando pequeñas porciones (o no) de comida, la unidad de todas las tierras de España en torno a algo común.

Podemos entender que se quiera vender de cara al exterior esa imagen uniforme e igualitaria, eso que ahora se llama “Marca España”, un diseño de marketing pensado para seguir incrementando nuestra principal industria, el turismo. Las potencias político–económicas han decidido tener un patio de recreo en su parte trasera y para eso están países como España, para trabajar barato en las fábricas ya están los países asiáticos.

Sardina marinada, “nuevas tapas”. Casa Rafel (Sevilla)

Así, en el mini ensayo publicado en el BOE (n. 42, Sec. III, Pág. 18818. Disposición 2195) se meten en el mismo saco la tapa, el pincho, el aperitivo, la ración (que para el redactor del escrito es como varias tapas en el mismo plato para compartir), es lo mismo ir de cañas en Madrid, que potear en Donosti, que ir de tapas en Sevilla. Se mezcla la tapa sevillana, sin citarla, cuidada y pagada, con la tapilla gratuita que, a criterio del hostelero, se “regala” en bares de algunas ciudades, con los pinchos del norte, rebanadas de pan con pequeñas tapillas pinchadas (de ahí el nombre) con un palillo sobre el pan (al menos, así eran hasta no hace mucho). En definitiva y cito textualmente: “La tradición cultural de las Tapas se encuentra en toda la geografía nacional, siendo un elemento que, aunque con algunas diferencias zonales y/o locales, podemos considerar instalado en todas las regiones de nuestra geografía. Una forma de comer que está inmersa en un momento de cambio y nuevo desarrollo en su conceptualización, elaboración y consumo. Las pequeñas porciones de comida que configuran la tapa nos ofrecen una diversidad de productos, elaboraciones y presentaciones con sensibles diferencias entre las diferentes regiones. Tan importante es la tapa en sí, como el tapeo entendido como el acto social de ir a consumirla”.

Barra de pinchos. Bar Martín (San Sebastián)

En esencia, y estamos de acuerdo en ello, se hace ver que el ir de tapas, es una costumbre surgida en España y una forma de socializar, ¿en todas las regiones de España? Pues ahora quizás sí. No cabe duda que esa peculiar forma de recorrer el casco histórico de nuestras ciudades, probando platillos de comida con cañas de cerveza o vinos, aquí y allá, es, como los mercados de comida callejera en el Sudeste Asiático, algo que llama la atención del turista y, como tal, fuente de ingresos para nuestras ciudades.

Por lo demás, sin entrar en más valoraciones, el escrito reitera leyendas con poco crédito de rigor histórico, sobre el origen de la tapa. La única ciudad que se menciona es Valladolid, se lo habrán ganado con su certamen anual y, ni de lejos, se nombra para nada a quien, permítanme ahora sí el chovinismo, ha inventado todo esto, el pueblo sevillano.