calabaza

Está a punto de llegar la temporada de la calabaza, verdura que huye del frío, es de climas templados y cálidos. Aunque ahora algunos niños la conozcan por la fiesta novembrina importada de Estados Unidos, Halloween.

Antes del auge de la fiesta infantil americana, era conocida por ser protagonista del famoso concurso televisivo Un, Dos, Tres, Doña Ruperta, y hacía honor a esa famosa frase hecha española de dar o recibir calabazas, empleada principalmente en el ámbito estudiantil, por suspender, y en el amoroso cuando la dama, o el caballero, rechaza la propuesta del otro.

Es curioso el origen de esas frases, ya que se habla de que los griegos ya consideraban a la calabaza como un anafrodisiaco, o sea, lo contrario de afrodisíaco, por tanto la calabaza contribuiría a apagar el fuego del deseo lujurioso. Idea que heredó la Iglesia católica, ya que en la Edad Media, los monjes recomendaban masticar pepitas de este fruto, para ayudar a cumplir el voto de castidad, alejando los pensamientos lascivos e impuros. De hecho, en algunas zonas de Cataluña, ofrecer al joven pretendiente de una chica un plato de calabazas significaba que el candidato no era bien acogido por la familia de la damita.

Crema de calabaza Thai

Crema de calabaza Thai (Puratasca)

Usualmente de gran tamaño, en España es más usual la verde y redondeada que esas calabazas más pequeñas, amarillas y alargadas, todas emparentadas, son las de tipo Cucurbita. De amplia tradición en nuestra cocina, en casi todas las regiones hispanas existen platos con calabaza en sus recetarios tradicionales. También se pueden usar sus flores como adorno/guarnición de algunos platos.

En cuanto a la cocina de nuestras tierras andaluzas en general y sevillana en particular se refiere, tenemos noticia de una receta de calabaza en el volumen de La cocina de los jesuitas que se imprimió en 1818 en la imprenta de Don Bartolomé Manuel Caro, dice así: “Después de mondada y bien partida se cocerá en una olla, y habiendo cocido de le escurrirá el agua, y se desbaratará y deshará con una cuchara en una cazuela. Luego se freirá un poco de aceyte con un cortezon de pan, y quitando éste se echará el aceyte en la calabaza, se le echa especia fina desleída con vino, se sazona de dulce, y habiendo hervido como media hora se sirve á su tiempo”. Hemos respetado la ortografía original.

En nuestros días, o al menos, cuando en las casas de familias eran más comunes cocidos y pucheros, la calabaza era

Joaquín León (Restaurante Los Cuevas)

Joaquín León (Restaurante Los Cuevas)

ingrediente común de los mismos. El cocido de calabaza es una variante del cocido sevillano o berza jerezana, de acelgas, en rojo, con morcilla y chorizo, muy usual en las casas, ese cocido de habichuelas y calabaza, con la que luego se podía comer la pringá, en el restaurante Los Cuevas de la calle Paraíso (Sevilla), igual lo encuentran.

Otra cosa es el puchero, cocido blanco sevillano al que algunas madres también echan un trozo de calabaza. La crema de calabaza es de las más sabrosas que hay, muy buena la hemos comido, con el apellido Thai, en Puratasca (Triana, Sevilla), con ese toque exótico y picante.  Confitada es habitual de postres navideños, también se puede hacer tarta dulce de calabaza y hasta mermelada.

Por último, además de su sabor y versatilidad para hacer ricos platos tanto dulces como salados, un alegato saludable a su favor: la calabaza contiene grandes dosis de vitamina A que favorece la buena visión, además de ser diurética, depurativa y digestiva. Con casi nada de grasa, aporta pocas calorías.

Productos de temporada: La calabaza