En esta desagradable situación que estamos viviendo, llamada con un inquietante lenguaje orwelliano “nueva realidad”, la ya tradicional presentación de la saca anual de Tío Pepe en rama este año ha sido virtual. Nuevas situaciones y nuevos recursos, algo más de cien personas, entre compañeros de la comunicación vinícola y otros profesionales del mundillo enológico, nos llegamos a juntar este jueves 7 de mayo en el Tabanco virtual Tío Pepe.

Botella y media botella de Tío Pepe en rama 2020

Reunión cibernética moderada por Jose Argudo, del departamento de marketing de Bodegas González Byass y dirigida la cata por Antonio Flores, con la colaboración de su hija Silvia. Un tabanco jerezano virtual que junto, entre otros personajes del mundo del vino nacional, a figuras como Andrés Proensa, Juancho Asenjo, Mikel Zeberio o Jesús Flores, entre otros, y un servidor, claro, para contárselo a los lectores de Gastrobaris.

Señalar que los beneficios de la venta de Tío Pepe en rama 2020 los destinará la bodega a dotar un fondo para ayudas a la hostelería. Tras una visita virtual entre las andanas de las bodegas de González Byass, Antonio Flores nos habló de la saca de este año, una selección de las mejores botas de Tío Pepe que reposan en las bodegas Rebollo y Constancia de las que se han elegido esta vez unas dos de las dos mil catadas. Un invierno poco lluvioso y templado ha  propiciado que en Enero aún tuviese un dedo de espesor el velo de flor de las botas. La llegada de las lluvias en una fresca primavera, se han sumado para que la crianza de este año sea excepcional.

La última selección, en pleno confinamiento, ha sido de 69 botas que han propiciado el embotellado de 18.400 botellas de 75 centilitros y 300 en mágnum. Un bien escaso, elaborado con las uvas de Palomino Fino provenientes de las tierras albarizas de los pagos de Macharnudo y Carrascal. Un “milagro” que Antonio Flores considera obra tanto de la viña como del trabajo en bodega, casi a partes iguales, según el gran elaborador de vinos jerezanos.

Momentos del tabanco virtual con Antonio Flores

Tío Pepe en rama 2020 presenta una capa de color de un intenso amarillo dorado, no con tanto brillo y nitidez como el Tío Pepe normal ya que este vino excepcional no se filtra. Muy seco en nariz, punzante, destacando notas de almendra y camomila, así como rasgos minerales “de suelo” (tiza, albero). En boca es graso, opulento, seco y floral. Un punto amargo con recuerdos de levadura de velo flor y, de manera muy acusada en esta saca 2020, un regusto salino. Largo, muy largo.

Un vino para disfrutar, del cual podríamos citar una gran cantidad de buenos maridajes, pero quedémonos, como dice el maestro Flores, con el silencio de las bodegas y, si acaso, una tranquila conversación entre amigos.