Fue en Abril de 2003 cuando el proyecto de Finca La Melonera, como un brote verde de buena vid, floreció para recuperar una antigua tradición vinícola en el entorno de la bella Ronda, en la Sierra de Málaga. Catamos hoy este Payoya Negra 2016, un buen exponente del gran trabajo que realiza la bodega rondeña.

Payoya Negra 2016

Los volúmenes de la biblioteca de Grupo Peralada sirvieron para investigar los antecedentes vinícolas de la zona, así, en libros como el de Simón Rojas Clemente de 1807, se describen las buenas características de la serranía rondeña para el cultivo de la vid y la elaboración de vinos. Una tradición que se interrumpió en la segunda mitad del siglo XIX a causa de la terrible plaga de filoxera.

Finca La Melonera posee una orientación sur sur-este, abarcando unas 200 hectáreas cuyas altitudes fluctúan entre los 650 y los 940 metros, lo que posibilita una oscilación térmica diaria de hasta 20 grados tanto en invierno como en verano. Esto sumado a los más de 800 litros de lluvias anuales y a los vientos húmedos que llegan desde el Atlántico, la convierten en un enclave extraordinario para la crianza de la vid.

Y todo ello se demuestra cuando catamos este Payoya Negra 2016, un vino complejo y seductor, para degustar despacio y dejando seducir, primero por su color granate y después, cuando acercamos la nariz a la copa, por sus aromas de frutas rojas maduras, especias, monte bajo mediterráneo, cierta nota láctea que se dulcifica en la boca, donde apreciamos la densidad del vino, sus agradables

Uvas tintas de Finca la Melonera (Ronda, Málaga)

recuerdos de frutillos rojos en licor, una buena acidez y una redondez sin aristas que permanecen en el paladar con elegancia y grato recuerdo.

 

Elaborado con un afán de recuperar cepas históricas, en su composición participan, además de la Garnacha (25%) y la Syrah (25%), la Tintilla de Rota (25%) y la Rome (25%), un varietal este último, autóctono de Andalucía y que solo se utiliza y está regulado en la D. O. Málaga. Posteriormente el vino recibe una crianza de 12 meses en barricas bordelesas (225 litros) de roble francés procedentes del bosque de Allier, más otro 12 meses en botella.