A lo mejor esta reseña de vino no va a salir muy políticamente correcta, pero no soy yo quien dice que este vino es muy femenino, sino la propia bodega la que declara que El novio perfecto, es un blanco pensado para la mujer.

Sigamos con la broma, un tipo fresco y amable, demasiado dulzón quizás, pero ese punto entre fresca acidez y el azúcar residual, configuran una personalidad muy llevadera. Fácil de consumir (de beber) si buscas la seguridad no agresiva de este noviete que no tiene aristas, lo que ves es lo que hay.

Hablamos de un vino ¿eh? que no se nos olvide. Y este viene de tierras valencianas, en el término municipal de Chivas, concretamente de Bodegas Cherubino Valsangiacomo, una bodega familiar cuyos orígenes están en los cantones suizos fronterizos con Italia y algunos de cuyos miembros llegaron a tierras levantinas hace décadas, para negociar con vino y acabaron estableciéndose allí desde 1831, que no es poco.

Familia Valsangiacomo

Elaborado con Moscatel y Viura, a partes iguales, es a la Viura a la que se le corta la fermentación para que quede azúcar residual y obtengamos este blanco semi-dulce. Las flores blancas afloran en nariz, con característicos recuerdos amielados de la Moscatel. En boca tiene más densidad de la que cabría esperar y un primer ataque de fresca acidez en la boca, se conjuga con la dulcedumbre del postgusto. En fin, un “novio perfecto” un tanto metrosexual, pero muy adaptable a cualquier circunstancia.

Un vino para beber frío que se ha puesto de moda en las pizarras de los gastrobares más a la última. Con todo, por encima de otros productos similares. Para gente joven que se inicia es puerta ideal para comenzar a acostumbrarse a acompañar tapas y platos con vino, que es sana costumbre, menos prodigada en Sevilla de lo que sería deseable.