Juan Pablo Felipe

Una triste noticia para el mundillo gastronómico español es la muerte el pasado viernes del cocinero madrileño, Juan Pablo Felipe. Un pionero de la cocina a la vista del cliente y el iniciador en Madrid de una de las modas actuales, el ronqueo del atún en directo, no en balde, Felipe desarrolló buena parte de su carrera en los fogones en la provincia de Cádiz.

Imágenes de su época en El Chaflán

En el restaurante El Chaflán de Madrid consiguió una estrella Michelin en 2002, su trabajo en este establecimiento le reportó el Premio Nacional de Gastronomía al Mejor Jefe de Cocina en el año 2001, cuando contaba con 38 años.

Reseñamos su edad en el titular  y la citamos en el año de su premio nacional porque, al margen del triste suceso, observamos como en esta época viral de internet y del periodismo de consumo inmediato, se ha extendido el error del titular de diarios tan solventes como El Mundo, ABCLa Vanguardia, donde se dice que ha muerto con 41 años, error que al parecer nadie se ha molestado en corregir salvo nosotros.

Anécdotas periodísticas aparate, Juan Pablo de Felipe ha sido un referente de la nueva cocina española. Formado en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid, desarrolló su labor profesional, entre otros lugares, en el restaurante del Hotel Hospedería El Convento de San Francisco entre 1988 y 1993, en Vejer de la Frontera (Cádiz), donde sin duda se familiarizo con el atún rojo de almadraba. Posteriormente se incorporó, ya en Madrid, al restaurante del hotel Aristos, El Chaflán, donde alcanzaría el Premio Nacional de Gastronomía, una estrella Michelin, dos soles Repsol (entonces Guía Campsa)  y, el restaurante, premio Gourmetour al Servicio de sala.

Amante del Champán y del atún, tenía cuatro hijos y le gustaban los deportes de riesgo, aunque al final ha sido una larga enfermedad la que nos ha privado de su presencia en los fogones, desarrollada principalmente en cocinas de hoteles, siguiendo sus inicios en el oficio, paradójicamente, obligado por sus padres a trabajar en verano debido a sus malos resultados escolares, pero fue allí donde encontró su vocación. Descanse en paz.