En estos días de encierro forzoso en casa, uno de los entretenimientos más usuales, necesario y afortunadamente muy de moda, es cocinar. Recuperar el placer de realizar recetas tradicionales que teníamos un tanto olvidadas con las prisas del mundo actual, postres y repostería, tan divertida y de golosos resultados, en fin, solo o en compañía, la cocina es un buen lugar para estos momentos caseros.

El barman Fosco Scarselli, creador del Negroni

Una de las hermanas pobres en cuanto al tratamiento que tiene en revistas gastronómicas y secciones especializadas de la prensa generalista, es la coctelería, reservada a cierto mundillo de conocedores y aficionados. Afortunadamente en los últimos tiempos, jóvenes bármanes, ahora se suelen llamar bartenders, están poniendo de moda algo con tanto glamour como la coctelería.

Nuevos locales y nuevos tiempos para un arte de barra que ha dado momentos esplendorosos a la historia de los bares y del cine, donde era usual ver una copa de Dry Martini en la mano de cualquier estrella de Hollywood. En los últimos años, series televisivas como Sexo en Nueva York, también han contribuido a recuperar la popularidad de combinados tan fashion como el Cosmopolitan.

Las chicas de Sexo en Nueva York y sus Cosmopolitan

 

El atardecer en nuestra terraza, esos momentos de lectura en nuestro sillón favorito, nuestro mejor rincón para escuchar música o, simplemente, esos momentos de relax donde soñamos con el día en que volvamos a reencontrarnos en las calles, son un momento ideal para disfrutar de un buen cóctel.

El conde Camilo Negroni

 

En esta primera entrega de mis cócteles favoritos, he elegido uno en el cual figura como uno de sus componentes una bebida que también ha recuperado terreno en los últimos años, poniéndose también de moda, me refiero el vermut, parte fundamental del cóctel que hoy nos ocupa.

 

El Negroni nació en Italia, concretamente en la Florencia de

El Martini «mezclado, no agitado» de James Bond

principios de los años veinte del pasado siglo. Su creador fue el barman Fosco Scarselli, quien lo ideó para el conde Camilo Negroni, al que le gustaba añadir a los combinados de Cinzano Vermouth y Campari Bitter, un buen chorro de ginebra. Se convirtió probablemente en el cóctel más famoso de Italia.

Un perfecto aperitivo al que, si le añadimos soda, lo podemos convertir en una gran bebida para noches festivas. Yo, atendiendo a la facilidad de encontrar los ingredientes en casa o en el súper más cercano, lo voy a adaptar a una fórmula donde cambiamos el Campari Bitter por un refrescante Bitter Kas, que no lleva alcohol y que nos aporta esa nota amarga a la vez que también nos alarga el combinado como la refrescante soda.

El glamour del cóctel de champán French 75 en Casablanca

 

La fórmula original es: 1/3 ginebra, 1/3 vermut rojo 1/3 Bitter Campari. En este caso, como he señalado, podemos rebajar un poco la cantidad de ginebra y echar, a partes iguales, vermut rojo y bitter Kas. Como vermut ideal para el Negroni recomiendo el Riserva Speciale Rubino de Martini. Se vierten los ingredientes en un vaso ancho, puede servirnos el típico vaso de sidra si no tenemos otro, con cubitos de hielo, mezclándolo todo delicadamente. Añadimos una rodaja de naranja y a disfrutar.