Mirador San Diego
Fotos: VFDN

La Sierra de Líjar es un conjunto de paredones del Jurásico que se yerguen imponentes en un maravilloso paraje entre Sevilla y Cádiz. A La Muela, una pedanía de Algodonales perdida entre los pueblos blancos serranos, acuden deportistas y aventureros de toda Europa para gozar del parapente y la escalada, y, cualquiera que solo quiera gozar de lo que allí ofrece la Naturaleza, pasear entre pinos, acebos, alcornoques, o llegarse hasta el cercano embalse de Zahara de la Sierra. En este enclave privilegiado se encuentra el restaurante Mirador San Diego, desde cuya terraza se puede casi tocar con la mano el monte.

El chef Diego Guerrero

Pero no solo vistas y buena gastronomía ofrece Mirador San Diego, puesto que, al menos yo, valoro aún más un negocio cuando hay una buena historia humana detrás. Y detrás de esta historia están Diego Guerrero y Rocío Romero, él, un sevillano de Dos Hermanas que tras un recorrido profesional en otros menesteres, supo reacondicionar su vida a su pasión por la cocina, ella, del bonito pueblo sevillano de Montellano, dio un giro a la suya para encontrar la paz de un nuevo camino compartido y una nueva aventura al frente del negocio.

Bombón de queso de cabra Payoya

Una barra frecuentada por parroquianos del lugar que se mezclan con “guiris” de paso y viajeros que llegan al reclamo de las buenas vistas y la buena mesa. No es difícil encontrarse en la puerta de Mirador San Diego, con algunos caballos de quien acaba de desmontar para tomar un refrigerio o con los caballos de las Harleys aparcadas de un grupo de moteros.

Torrija de hígado de pato

Un coqueto salón para sentarse a comer y ser atendidos, de manera espléndida, por un servicio de sala encantadoramente profesional, siempre atento al cliente. Comedor abierto que se une a la terraza al aire libre desde donde disfrutar del paisaje en el almuerzo y de un cielo increíblemente estrellado en las cenas, mientras a los lejos vemos el castillo de Pruna iluminado, aquí la contaminación lumínica es muy poca.

Boquerones rellenos de aguacate

Sentados ya a la mesa nos ponemos en manos de Diego Guerrero, mientras en nuestra copa vamos disfrutando la sedosa potencia de un Valdubón Roble 2017 de Ribera de Duero. Y a las primeras de cambio, un estallido de sabor en la boca: Bombón de queso de cabra Payoya, intenso bocado que nos anuncia una de las características que nos va a demostrar Diego en todos sus platos, sabor, intensidad y muy buena mano para condimentar. Vamos a ponerle una pega, el abuso decorativo del Módena y cierto afán en algunos platos de recargar la suerte. Pero es lo de menos, sus aciertos son la norma, como unos también sabrosísimos Boquerones rellenos de aguacate.

Pierna de cordero

Especialmente cautivadora es su Torrija de hígado de pato, resumen perfecto de la cocina de Mirador San Diego, sabor, riesgo y diferencia de todo lo que se pueda encontrar en el entorno, muy apegado a la cocina tradicional, Guerrero ha decidido arriesgar un poco, sin perder de vistas las excelencias del gran producto de la comarca, solo hay que probar el pan artesano que viene de Montellano, los arroces de la casa (deseando probar el de setas y el de caracoles) y los guisos tradicionales, como el Cocido que, en este caso, hace la madre de Diego.

Chitón

 

Chitón es una tapa ganadora de un certamen de la zona, seta sobre hojaldre frito relleno de rulo de queso de cabra, cebolla caramelizada y jamón frito, en un difícil equilibrio de sabores, indudablemente distinto. Más tradicionales y a tener en cuenta, las carnes, tanto el cordero asado como los cortes de ibéricos, atentos a las patatas fritas hechas en la casa.

Lagartito ibérico

 

También caseros son los postres, si llegan con hambre no se pierdan una Milhojas de nata, con una copa bien servida, siéntense en la terraza y relájense, que la vida es muy corta.

Mirador San Diego

Avda. de Cádiz s/n

11689 La Muela (Cádiz)

Teléfono de reservas: 685 80 64 88

Descanso lunes