Solo hace unos días que la influyente revista norteamericana Wine Spectator, daba a conocer su esperada lista de los 100 Mejores Vinos del Mundo 2017. Marqués de Cáceres Reserva 2012 forma parte del elegido pequeño grupo de vinos españoles que está en esa lista, solo ocho son los escogidos de entre los cientos de vinos hispanos para formar parte de tan selecto club.

Marqués de Cáceres 2012 tiene todos los ingredientes para ser un gran vino, bodega riojana de tradición familiar, viñedos de Tempranillo de viñas viejas, seleccionadas barricas de roble francés, todo el saber y clasicismo de una clásica bodega de la Rioja Alta, aunque ésta solo date de 1970.

Los 93 puntos de la lista de Wine Spectator colocan al Marqués de Cáceres Reserva 2012 en el número 19 del ranking, de los 20 mejores del 2017 en todo el mundo. Y ello con un precio por botella inferior a 10 euros, no está nada mal. Aunque determinados snobs y “modernos” del vino, probablemente sean suspicaces ante tal distinción. Ni el nombre es divertido, ni la etiqueta tiene un diseño rompedor, ni la bodega nos vende una fabulosa historia de vanguardismo vinícola. Pero si algo tiene este vino es que gusta a una inmensa mayoría de bebedores, veamos por qué.

Elaborado con un 85% de Tempranillo de viñedos de entre 25 y 35 años, procedentes en un 85% de cepas de Rioja Alta y un 15% de viñedos de Rioja Alavesa, completa su coupage con un 15% de Garnacha Tinta y un 5% de Graciano. Recibe una crianza de 22 meses en barricas bordelesas de roble francés y un posterior afinamiento en botella de 24 meses.

Cepas Marqués de Cáceres

Con todo ello, Marqués de Cáceres Reserva 2012 es un vino que sale al mercado redondo, para beber y dar placer desde el primer momento, aunque, a pesar del tiempo transcurrido desde su vendimia, aún está en progreso ascendente.

Una brillante y bella capa de color granate oscura de bordes rojizos. En nariz hay fruta negra madura, tostados finos de madera, elegante, y un fondo muy equilibrado de fruta compotada con un toque de amargor perfectamente integrado, además, notas especiadas. En boca muestra todo su carácter riojano, el paso de boca es fresco y fluido, incitando a más, muy buena acidez, una madera elegante y, quizás, algo perdida la fruta, las especias propias de la crianza en roble francés dan un toque de actualización a un concepto de Rioja clásico que se escapa de ese corsé. Nueva Rioja que no pierde su identidad, vino de mayorías silenciosas.