Comentábamos días atrás en uno de nuestros artículos, la iniciativa que, propiciada por la Asociación de Hoteles de Sevilla en colaboración con Prodetur (Diputación Provincial) y la Asociación de Productores de Vinos y Licores de la Provincia de Sevilla, repite este años, con un formato adaptado a las circunstancias, su ciclo de catas de vinos y licores sevillanos, en azoteas de hoteles de la provincia.

Fran León, Director de la cata

El pasado miércoles 22 de Julio tuvimos la ocasión de asistir y participar a una muy interesante en la Terraza Fortissima, la magnífica azotea del Hotel Convento La Gloria, construcción aneja al tradicional restaurante hispalense Mesón Don Raimundo, estando presente las hijas herederas del legado familiar y su gerente, el activo y siempre excelente anfitrión, Carlos Montero.

Digo participar también porque no fue una cata al uso, sino un encuentro entre bodegueros, destiladores, profesionales de la comunicación gastronómica y del turismo, que tuvimos ocasión de realizar un interesante intercambio de impresiones sobre, principalmente los vinos de Sevilla, su realidad y su potencial.

Además de contar con los vinos y licores de la provincia que citaré a continuación, el evento contó con los aperitivos servidos por gentileza de Obando, la cooperativa quesera CorSevilla y la IGP de Aceitunas de Mesa Manzanilla y Gordal de Sevilla, cuyo gerente, Juan Luis Oropesa, intervino en el acto con un muy didáctico discurso sobre la historia y la importancia de las aceitunas sevillanas en el mundo. Como aperitivo pudimos disfrutar con el vermut blanco de Florum, la casa de vermut de Alcalá de Guadaira.

Vino y la Giralda de fondo, la magia de las #catasdelossentidos

La cata estuvo magníficamente dirigida por Fran León, cuya labor en pro de la difusión y el conocimiento de los vinos y destilados de Sevilla en toda España de la mano de Sabores de Sevilla, está suponiendo una gran labor de promoción de estos productos. Él nos presentó los vinos a catar: en primer lugar un peculiar Solo Palomino, de Bodegas González Palacios de Lebrija, un vino blanco peculiar que nos remitió a elaboraciones estáticas de uva Palomino de Albarizas antes de que en toda la zona del Marco de Jerez y aledañas, se adoptara la crianza dinámica en soleras y criaderas.

En segundo lugar un Fino con todas las de la ley, El Marqués de Bodegas Halcón, otra bodega lebrijana, que elabora unos muy estimables generosos. Y después de estos dos vinos de la zona del Bajo Guadalquivir, subimos a Sierra Morena para catar dos tintos de Constantina. En primer lugar un fresco Fundus de Tinaja, el peculiar tinto de Bodegas Fuente Reina que recupera para su crianza tinajones del siglo XVII, donde maduran con el frescor del barro los vinos provenientes de las variedades Mollar Cana y Garnacha, solo 1.350 litros elaborados de este vendimia 2018, que nos hablan de la importante presencia de los tintos de la Sierra Norte sevillana desde hace siglos.

El segundo tinto catado y cuarto de la noche fue el Zancúo Roble Español Cocolubis 2017, un tinto con mayúsculas, para los amantes de la presencia protagonista de la madera en el vino, un corte clásico, elegante, sedoso, envolvente, para una elaboración criada en tan solo seis barricas de roble nacional, proveniente de uvas Tempranillo, cuyo vino madura hasta 22 meses en las citadas barricas. Una de las estrellas de Bodegas La Margarita de Constantina, quizás la bodega de mayor éxito en cuanto a la elaboración de tintos en la provincia, gracias a la incansable labor de su artífice, Raúl Fernández, que estuvo presente en la cata y que también dirigió unas palabras a los asistentes tras la presentación del flamante nuevo presidente de la Asociación de Productores, Rafael Salado.

Fran León y Raúl Fernández de Bodegas La Margarita

Se cerró la cata con la ginebra 1890, un destilado, como su propio nombre Exótica 1890 indica, con unas notas muy agradables de moras y canela, un producto muy a la moda, que también proviene de Constantina.

En el diálogo que se suscitó ya desde los primeros momentos de la agradable noche, quedó de manifiesto, entre otras ideas, que los bodegueros sevillanos deben dar un paso más en su apuesta por lograr que se conozcan sus productos más allá de la provincia y que Sevilla, marca de indudable éxito por sí misma, sirva también para identificar un origen de vinos de calidad.

Picos, quesos y aceitunas, todo de Sevilla

Recorrimos el amplio registro de los vinos sevillanos y, como bien señaló Fran León, con una situación central entre el Condado de Huelva, Montilla y Jerez, que demuestran que es zona propicia para el viñedo. Aljarafe, Sierra Norte, Bajo Guadalquivir, completan un mosaico de posibilidades que, como se demostró en la cata, pueden ofrecer vinos generosos de la altura de otras zonas andaluzas y blancos y tintos que también pueden mostrarse con orgullo al lado de elaboraciones de no solo la región, sino del país.

Otra de las facetas interesantes de las iniciativas propuestas, fue la incentivación del enoturismo, que ofrece muy buenas perspectivas no solo para el conocimiento de los vinos y las bodegas, sino también experiencias turísticas completas muy interesantes para los visitantes de la provincia.

Enhorabuena a los organizadores de estas #catasdelossentidos, especialmente a la Diputación Provincial de Sevilla que, a través de Prodetur y su marca Sabores de la Provincia, ampara constantemente la difusión de los productos sevillanos.