lentejas

Aquí estoy, comenzando el año 2018 como mejor he querido, escribiendo, quiero que este primer artículo de Gastrobaris Magazine en el Año Nuevo, sea una declaración de intenciones para el resto del año, que la inspiración nos coja trabajando. Pues aquí estoy, decía, escuchando (viendo) a una bella joven tocar la cítara, ante la atenta mirada del director de orquesta Riccardo Muti, en el tradicional concierto de Viena, un bello vals, Cuentos de los bosques de Viena de Johann Strauss II, que la siempre eficaz Orquesta Filarmónica de Viena, interpreta impecablemente. (Lentejas para Año Nuevo).

Historias y Recetas

Anda por los anaqueles de mi librería un grueso tomo, lo que solemos decir un “tocho”, que se llama Sopa de pollo para el alma. Recetas. No lo tengo en la sección de gastronomía, porque en realidad, a pesar de las numerosas recetas de cocina con las que cuenta el libro, es uno de esos libros que llaman de auto ayuda, “una alegre colección de alentadoras historias que reconfortan (como un buen caldo, añado yo) y consuelan al lector, acompañadas de recetas para chuparse los dedos”, se cita en la “promo” de contraportada del libro.

He traído a colación dicho libro a propósito del artículo, éste que escribo, que tengo en mente y que, más que una receta de las simples y nutritivas lentejas, es una modesta reflexión sobre los días que acontecen y que, normalmente, jolgorios y banquetes aparte, a muchos nos sirven de reflexión, pensando en lo realizado pero, también, y quizás más importante, pensando en lo por hacer.

Para los que tenemos cierta edad, estas fiestas nos hacen pensar, a veces y en momentos muy concretos, Nochebuena, FindeAño, en los que ya no están con nosotros. Creo que no será la primera vez que cite a mi madre Carmen o a mi abuela María Luisa. En mi casa, la de una familia modesta del sevillano barrio de Triana, la cena de Nochevieja, invariablemente, constaba de unos aperitivos de jamón, queso y gambas, en la medida de lo posible, una reconfortante (lo decía el libro citado) sopa de picadillo, o sea, una sopa a base de caldo de puchero, con unos fideítos finos y, a gusto de cada cual, picatostes, huevo duro picado y taquitos de jamón como guarnición, como plato fuerte un redondillo relleno. El día de Año Nuevo, el almuerzo, se componía normalmente de las sobras de Nochevieja, y me parecía como un recurso de hilar una continuidad entre un año y otro, un puente de transición.

Pero hay quien ha tomado la costumbre, parece ser que en Italia es corriente, de cenar en Nochevieja lentejas. Conozco a una persona que toma las uvas con dos puñados de lentejas crudas en los bolsillos, dice que como talismán de buena suerte. Yo la verdad, en esto de los gestos para atraer la buena suerte o alejar la mala, creo poco o nada. No sé si dará resultado, pero quizás podríamos hacer una lectura simbólica de ese plato de lentejas, y no pretendo a estas alturas convertirme en un autor de libros de autoayuda, ni mucho menos. Vamos allá: Un plato sencillo, casero, sabroso y con propiedades indudables, siempre se ha hablado del hierro y otras cualidades, copio una cita buscada:   “Además, esta legumbre es rica en vitaminas A, B1, B2, B3, B6, C y E. Posee minerales como potasio, fósforo, calcio, hierro, magnesio y sodio. Y otros nutrientes esenciales como ácido fólico y antioxidante que protege a las células de nuestro organismo contra la oxidación”.

Lentejas caseras en plato de la Cartuja sevillana

Cualidades todas que nos pueden servir de base para un pequeño capítulo de intenciones para 2018: recuperemos la cocina tradicional, la base natural de nuestra alimentación. Metámonos entre fogones, les garantizo que es divertido y reconfortante. Recuperemos el placer de la mesa compartida, sin prisas. Parémonos, al saborear cada cucharada, en disfrutar de esos sabores evocadores, nuestros, que nos crean un hilo invisible de continuidad con el amor que nos daban nuestras madres en cada guiso, una comida que permanece en nuestro corazón y en nuestras papilas gustativas.

Para terminar, permítanme que les deje la receta del tradicional Potaje de lentejas, el que se hacía en mi casa, la de mis padres, el que se sigue haciendo casi cada semana en la mía:

INGREDIENTES (para 4/5 personas):

Lentejas secas 500 gramos

1 Tomate rojo

1 Pimiento verde

Media cabeza de ajo

1 Cebolla

Dos chorizos de guisar

Una patata grande

Una o dos zanahorias

Una cucharadita de pimentón dulce

Una cucharada de aceite de oliva

Un puñado de sal

ELABORACIÓN:

Se dejan en remojo las lentejas desde la noche anterior. Se les cambia el agua y se ponen con el agua nueva cubriéndolas en una cacerola. Se añade el tomate entero, el pimiento verde limpio del rabo y las pepitas, la cebolla pelada, la media cabeza de ajo entera, la patata  y las zanahorias peladas, los chorizos (enteros o en trozos mejor), se sazona, se le añade la cucharadita de pimentón dulce y el chorro de aceite de oliva. Dejar que se hagan aproximadamente 25 minutos a fuego medio.

Mi abuela y mi madre alguna vez las hacían con “pringá”, o sea, con tocino, morcilla y carne además, y alguna vez con un puñadito de arroz.

Sírvanla en plato de loza, si es heredado mejor, sobre un bonito mantel en la mesa del comedor y rodeados de los suyos, familia, amigos, pareja, un buen vaso de vino no sobra, lo que si sobra es tener la televisión encendida, hablen y mírense a los ojos, se alegrarán de ello.