El jueves 12 de Noviembre de 2020 pasará probablemente a la historia de la Hostelería sevillana como la jornada de combate, pacífica y ordenada, más importante de su historia reciente. Como dijo en el discurso final el presidente de la Asociación de Hosteleros de Sevilla y Provincia, Antonio Luque, que se emocionó en algunas de sus palabras, “ahora más que nunca debemos de estar unidos”.

Como diría el vecino más famoso de El Fontanal, los hosteleros de Sevilla “acolapsaron” la Avenida de la Constitución, esa misma Constitución aprobada en referéndum popular en 1978 y que dice en su Artículo 35: Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

Porque este jueves no solo han llenado las calles del centro los empresarios de hostelería, la mayoría de ellos pequeños emprendedores autónomos, sino camareros, cocineros, ayudantes y todo el sector que gira en su entorno, principalmente distribuidores de bebidas y alimentación. En definitiva, tra-ba-ja-do-res, de lo que parece no haberse percatado ninguno de esos llamados “sindicatos mayoritarios”, que no se sabe dónde están para velar por el trabajo de los miles de obreros de la hostelería y sectores anexos que se están quedando parados.

La marcha partió, guardando las medidas de seguridad oportunas, desde La Campana para recorrer las calles Velázquez y Tetuán y hacer una primera parada en la Plaza Nueva frente al Ayuntamiento de Sevilla, para continuar a los pocos minutos, por la Avenida de la Constitución hasta llegar a la puerta del Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Una vez frente a San Telmo, en un escenario colocado al efecto, dirigió unas emotivas palabras el presidente de la Asociación de Hosteleros de Sevilla y Provincia, reclamando, en la lectura de un comunicado conjunto elaborado por todos los hosteleros de España, la ayuda tanto del Gobierno nacional, la Junta de Andalucía y los ayuntamientos de toda la provincia.

Entre las reivindicaciones de los hosteleros, que se sienten “cabeza de turco y sector perseguido por el poder”, un plan efectivo de ayudas, tanto en recortes y paralización de impuestos como en ayudas económicas directas a fondo perdido, tal como se está haciendo en otros países de la Unión Europea, haciendo una vez más hincapié en la discriminación de bares y restaurantes, donde se cumplen escrupulosamente las medidas de limpieza, seguridad y aforo, frente a las concentraciones privadas y fiestas incontroladas y frente a otros negocios, como bazares, grandes superficies y centros comerciales, que no tienen restricciones de aforo ni de horario.