Carlos San Pedro, soñador de vinos en Bodegas y Viñedos Pujanza presentó hace unos días, de manera virtual, dadas las circunstancias, La Paul, un nuevo tinto que tuve ocasión de probar antes de su presentación y que he vuelto a catar estos días.

Un suelo limoso y con cantos rodados, acoge las vides de entre 70 y 90 años, de donde proviene la uva Tempranillo con la que se elabora este tinto. Su nombre el de la parcela situada en una ladera oriental del pueblo de Laguardia (Rioja Alavesa), a unos 610 metros de altitud. Quizás más opulento que sus hermanos de bodega, con un carácter más frutal y menos floral que otras marcas de Pujanza. Se cría en barricas de roble francés y depósitos de hormigón.

Efectivamente en cata este 2017 nos ha parecido un vino vigoroso, lo cual no significa que no sea sedoso y elegante, aún con cierta astringencia que se disipa a los pocos minutos de airearse. Una atractiva e intensa capa granate y una indudable densidad al moverlo en la copa.

Viñedo La Paul, al fondo el caserío de Laguardia

Pero el espectáculo viene en la nariz, donde acuden inmediatamente sensaciones de compota de moras con regaliz, un toque mineral de piedra pulida y un muy leve aderezo de madera blanda y blanca, nueva y elegante, matizando apenas.

Envolvente en boca, no pierde una de las señas distintivas de la casa, una buena acidez que le aporta un magnífico frescor que lo hace fácil de beber sin importar para ello su indudable corpulencia.

Un nuevo vino de finca de Bodegas y Viñedos Pujanza que viene a seguir completando un amplio abanico de extraordinarios vinos, junto con otras marcas de la casa como Hado, Finca Valdepoleo, Pujanza Norte, Cisma (cuyo viñedo cumple este 2020 los cien años) y el fantástico blanco Anteportalatina (Añadas Frías en ciertos años especiales).