La crónica gastronómica

Foto principal: Homenaje a Álvaro Cunqueiro en el Lar Gallego de Sevilla, 2012. (De iz. a dcha. Paco Correal, Aquilino Duque, Javier Compás y Antonio Rivero Taravillo).

La Asociación Gourmets de Sevilla ha tenido la gentileza de otorgarme el Premio Fogones de Sevilla a la Difusión Gastronómica 2016 en su IV Edición. Premio que me estimula y que agradezco enormemente por varios motivos que expondré a continuación.

Entre los motivos por los que este galardón me resulta especialmente estimulante, es por ser concedido por unanimidad, según la amable comunicación que me envió su Presidente, Ignacio Candau, por un grupo de profesionales y empresarios sevillanos, todos versados en el disfrute de la buena mesa y a los que les agradezco que se hayan fijado en mi trabajo. Además, es un honor compartir escenario con los demás premiados, que no me corresponde a mí, aquí y ahora nombrarlos, pero que me consta que son empresas y personas de lo más relevantes en el mundo gastronómico y enológico sevillano y nacional. Serán los premios a la trayectoria histórica de un restaurante, a la mejor apertura de 2016, al servicio de sala y a la mejor bodega, según tengo entendido.

Un placer es también suceder en esta distinción a la premiada el año pasado, mi buena amiga Shawn Hennessey, quien con su web azahar-sevilla.com y sus rutas por los bares de Sevilla, está haciendo tan buena difusión de nuestra gastronomía en los países anglosajones.

La consecución de este premio me hace reflexionar sobre la crónica gastronómica, un verdadero género periodístico

Julio Camba compartiendo mesa con Ramón Pérez de Ayala, Valle-Inclán y Juan Belmonte, en el Retiro de Madrid.

en sí mismo, de gran tradición en nuestro país. Grandes escritores del siglo XX han elevado a gran altura literaria el artículo sobre gastronomía, recordemos a Álvaro Cunqueiro, a Julio Camba o a Néstor Luján, más recientemente a Manuel Vázquez Montalbán o, ahora mismo, al gran comunicador Carlos Herrera, quien también hace sus pinitos en la crónica culinaria.

¿Se imaginan ustedes una revista cultural cuyas reseñas de libros fuesen anónimas? ¿O las crónicas cinematográficas de los medios las firmarán nombres ficticios? Pues hay quien opina que la crónica gastronómica sí lo debe ser, anónima digo, y es que pensarán a lo mejor, sobre los que escribimos de este tema, que somos más corruptibles que los comentaristas de otros menesteres ¿recuerdan la prensa taurina de los sesenta del siglo pasado? El caso es que incluso gurús de la periodística nacional de mesa y mantel, opinan que en Sevilla no hay nivel gastronómico ni volumen hostelero, como para que existamos cronistas identificados por nuestros nombres.

Cristina Martínez (Garbancita)

De la importancia de darle seriedad a las opiniones y a los artículos con el nombre propio de cada cual, es significativo como algunos de tantos de esos blogueros gastronómicos que han surgido como setas en los últimos años, han dejado atrás sus seudónimos, en el caso de los más serios y profesionales, para firmar con apellidos, y me acuerdo ahora de la gran Cristina Martínez (Garbancita).

El rigor y la profesionalidad no están reñidos, en el periodismo gastronómico, con la identificación de quien firma un artículo, al menos en mi caso, y por ello agradezco a la Asociación Gourmets de Sevilla su distinción, a la vez que animo a todos a asistir a la entrega de premios el próximo jueves 23 de Marzo, no por ego personal mío, sino por contribuir a una buena causa cual es la asociación Autismo Sevilla.