El tradicional bar de tapas sevillano de la Plaza del Salvador, La Alicantina, lleva varios días cerrado. En la ciudad ha trascendido la noticia de que la propiedad del inmueble no quiere prorrogar el contrato a su actual inquilino y explotador del negocio, el empresario de hostelería Antonio Palomino. Debido a la actual legislación laboral, es probable que la actual propiedad se viese obligada a renovar el contrato actual o mantener cerrado el negocio al menos durante un año.

Años sesenta. Coches en El Salvador

Años sesenta. Coches en El Salvador

Los propietarios del inmueble y el actual gestor de La Alicantina, Antonio Palomino, no habían alcanzado un acuerdo para la renovación, no obstante puede que las circunstancias de la legislación laboral española, faciliten el acuerdo entre las partes. En dicha legislación se contempla que, aunque cambie el titular del negocio, si la actividad del nuevo inquilino es la misma, en este caso un bar, se consideraría continuidad de la actividad laboral y, por tanto, la nueva empresa se tendría que hacer cargo de los trabajadores que venían desarrollando su labor con el anterior inquilino.

Dada esa situación, el propietario del inmueble de La Alicantina tendría que, o bien alquilar el local para una actividad diferente a la que se ha venido desarrollando hasta ahora o bien tener cerrado el local durante al menos un año, para reiniciar la actividad de hostelería.

Se estima que la actual plantilla de La Alicantina está compuesta por unos quince trabajadores, lo cual sería una carga laboral importante para cualquier nueva empresa que se decidiera a hacerse cargo del negocio.

La Alicantina en los últimos tiempos

La Alicantina en los últimos tiempos

La Alicantina es un bar de tapas tradicional sevillano que abrió sus puertas en 1922 como horchatería. Durante los años cuarenta del siglo pasado se convirtió en un referente de los bares de tapas de la ciudad, tanto por su privilegiada situación como por su conversión en cervecería y marisquería. Emblemáticas han sido tapas de su pizarra como la famosa ensaladilla o los champiñones a la plancha. En 1963 se quedó con el negocio Tomás Postigo, siendo su viuda, María Teresa Pérez García, la actual propietaria del local, a quien le gustaría que se mantuviera la esencia y tradición del negocio. Antonio Palomino alquiló el negocio en 2001, comprometiéndose a mantener la idiosincrasia que durante décadas ha caracterizado este negocio de hostelería sevillano.

Bar La Alicantina

Pza. de El Salvador

Sevilla