Titulaba Shakespeare una de sus primeras obras como “Trabajos de amor perdidos”, errores y equívocos que nos hacen perder el tiempo y que engañan nuestros sentidos. El pasado sábado 9 de Marzo nos encaminamos, carretera arriba (luego hablaremos de este otro despropósito) para visitar la que, creíamos, feria de vinos de la Sierra Norte de Sevilla, la II Feria de Vinos de Constantina.

Raúl Fernández de Bodegas La Margarita

Creo que haríamos un flaco favor a las bodegas sevillanas si cayéramos en la complacencia y en qué bonito y bueno lo hacemos todo, propia de los que suelen estar apegados a la teta institucional, alguien tendrá que decir que el rey está desnudo. Así que considero que la II Feria de Vinos de Constantina, no fui a la primera, es un error más en la promoción de los vinos de Sevilla, no sé quién es el culpable pero supongo que es obra un poquito de todos los implicados.

Lo primero que hay que preguntarse es si este tipo de ferias locales están hechas para “poner en valor” (que diría un político de andar por casa) el vino local o para dar barra libre de vino barato a los parroquianos que se dejan caer por allí. Hay que cuidar las copas, no hablemos de esos vasillos de plástico de otras ocasiones, en Constantina catavinos pequeños de los que ya no quieren usar ni en Jerez, si quiere la organización (que no tengo ni idea quién será) les paso sitios donde encontrar copas de vino a buen precio, menos del euro al que cobraban los catavinos. Pero son los bodegueros los que tienen que pedir estas cosas, copas decentes, escupideras para vaciar, etc.

Elena Viguera de Colonias de Galeón

Me parece perfecto los esfuerzos por promocionar el turismo de la provincia, pero habría que empezar por lo básico, pedir que esa pantomima de autovía que sale de Sevilla llegara más allá de una rotonda surrealista que acaba en el campo a la altura entre San José y La Rinconada, a partir de ahí lo que hay todavía es una carretera propia de los años sesenta, cruzando núcleos urbanos, con un firme irregular y parcheado. Mal comienzo.

Llegamos al pueblo, Constantina, ni un cartel, ni una indicación, ni una señalización de zona de aparcamiento o de la exposición de vinos. ¿Alguno de ustedes se había enterado de esta Feria del Vino? ¿A qué no? Comunicación y promoción cero.

Vinos de Bodegas Colonias de Galeón

Seguramente la más beneficiada de esta II Feria del Vino de Constantina haya sido la señora de los ultramarinos de la plaza de abastos del pueblo, que se hartó de vender bandejitas de queso, caña de lomo, picos, pan y chacinas. Y es que otro fallo es el horario de la muestra, hasta las seis de la tarde, cuando a las tres y media prácticamente ya no había nadie.

Y es que la Feria estaba vista en media hora, a no ser que te acodaras en un stand a pegar la hebra con algún bodeguero amiguete (fue mi caso). Cinco bodegas de la zona eran las que exponían, más otras cuatro “invitadas” de otras comarcas sevillanas, un poco confuso todo.

Stand de Bodegas Fuente Reina

Tal como estaba planteada la Feria no me extraña que los bodegueros solo dieran a degustar sus vinos más baratos, lo cual no deja de ser un feo para los verdaderamente interesados en sus vinos que se desplazaron desde casi 100 kilómetros por la ya comentada precaria carretera, para conocer y probar sus más recientes elaboraciones. Pero digo que no me extraña porque una Feria de Vinos no puede ni debe ser una barra libre para hartarse de vino gratis, esto se soluciona muy fácil entregando tiques a la entrada, lo que haga o no haga luego el bodeguero es cosa suya.

Una de las bodegas invitadas, Halcón, con sus generosos de Lebrija

Como leerán, de lo que menos hemos hablado hasta ahora es de los vinos, vamos allá. Obviaré en este caso los que no son de la zona. En cuanto a los vinos de la Sierra Norte (permítanme que la siga llamando así) pocas novedades. Sí me gustaría resaltar que no vale incorporarse al carro de los vinos embotellados, vendiendo el discurso de uvas nobles y crianza en barricas, para presentar un vino rústico a la altura de un pitarra casero, llevamos ya unos años en esto para que nos tomen el pelo.

Entre lo destacable, los habituales, el Pago del Zancúo 2017 de Bodegas La Margarita, cada vez más elegante, muy bien también Borboleta, más vino que en añadas anteriores y el 2 Juanes. Mucho mejor el Fundus 2017 de Bodegas Fuente Reina que en añadas anteriores, quizás un poco pasado de madera, pero muy goloso. Fresco y fácil de beber el Lincesa 2017 de Bodegas Colonias de Galeón, un 100% Tintilla de Rota con 7 meses de crianza; además

Bodegas Fuente Fría

me gustó mucho su nueva etiqueta para el Colonias de Galeón Roble 2016, ligero, con suaves tostados subrayando notas de fruta roja en licor. Fresco y ligero también, algo tánico, el Escudo de Constantina Roble 2017, bastante mejor los vinos de esta bodega, Fuente Fría, que cuando los probé hace unos meses en Cazalla.

En definitiva mucho que mejorar por parte de la organización de eventos de este tipo con los vinos de la provincia si después se quiere exigir que la hostelería sevillana los tenga en sus cartas, no vale solo eso de que son de la provincia, hay que poner un poquito más sobre la mesa.