Robo la frase a Álvaro Palacios para describir las sensaciones que provoca Hado de Bodegas Pujanza. Hace unos días, catando este vino con mis amigos Flori y Dani del restaurante sevillano Depikofino, tuvimos ocasión de comprobarlo. El vino te provoca, te alarga el trago, así, las copas se llenaron un par de veces, un vino para beber, disfrutar, repetir.

Laguardia, piedra e historia, es el corazón de la Rioja Alavesa, sus tierras van subiendo desde la ribera del Ebro hasta, en apenas 5 kilómetros, pasar de los 400 a los 700 metros de altitud, con diversidad de suelos, donde la Tempranillo nos va demostrando su diversidad, sus distintas maneras de expresarse en unos bellos parajes guardados por el fondo de la Sierra Cantabria.

Carlos San Pedro es el continuador de una saga familiar dedicada al vino de la Rioja Alavesa, algo tímido en el trato, nos relata, no sin cierto sentido del humor un tanto socarrón, que su vida como viticultor ha sido ir probando cosas hasta llegar a la conclusión de que su abuelo tenía razón: Tempranillo y nada más. Así son sus tintos. San Pedro da una personalidad propia a sus vinos, basada en su manera de entenderlo y en la uva que dan las distintas parcelas, todas de propiedad familiar, de donde proceden las uvas.

Si algo distingue a los vinos de Bodegas Pujanza es su frescura, una búsqueda de la buena acidez para que la fruta prevalezca y el trago sea, con toda su elegancia y complejidad, un fácil paso por boca que, como antes indicábamos, nos pide más. Así es Hado, esa divinidad, esa  fuerza desconocida hipotética que rige la vida de una persona, de donde toma su nombre, para contarnos a cada uno, en nuestro paladar, su historia.

Bodegas y Viñedos Pujanza

Hado de Bodegas Pujanza es un tinto elaborado con uvas 100% Tempranillo de viñedos propios y criado en barricas de roble francés 12 meses, que maduran por separado los frutos de cada parcela. Unos suelos arcillosos calcáreos marcan la personalidad de un vino que expresa fruta roja matizada de suaves tostados, todo muy equilibrado y con un final persistente, fresco y elegante. Gusta verlo evolucionar en la copa, como se va abriendo, como nos va entregando todo eso que el vino trae dentro.