georgiano

La República de Georgia recuperó su independencia en 1991, tras pertenecer durante décadas al imperio de la Unión Soviética. Su historia de siglos nos habla de un reino cristiano con profunda vinculación a la vid y a la cultura del vino, que cada georgiano lleva inscrita en su alma.

Las tradiciones vinícolas de este milenario país situado entre Rusia, el Mar Negro y Turquía se remontan tan atrás, que los georgianos están convencidos que la cultura mediterránea del vino nació en sus tierras. Restos arqueológicos así lo atestiguan, como las pepitas de uvas con más de 7.000 años cultivadas al este del Mar Negro en los Montes del Cáucaso.

La Iglesia Ortodoxa Georgiana está amparada por Santa Ninó de Capadocia, cuya leyenda se remonta nada menos que al año 326, a la que se representa con una cruz hecha de sarmientos unidos por sus propios cabellos. Actualmente el país cuenta con unas 45.000 hectáreas de viñedos que producen alrededor de 150.000 toneladas de uva. Entre las más de 500 variedades de uvas existentes en Georgia, solo 38 se usan para elaborar vino. Las más extensamente cultivadas son las blancas Rkatsiteli (53%) y Tsolikouri (17%) y la tinta Saperavi (10%). Existen unas 150 bodegas en un país con unos 3,7 millones de habitantes. Los vinos de Georgia más famosos son Jvanchkará Kindzmaraúli (rojo), y Tsinandali (blanco).

Georgia

Sería largo contar las leyendas y protocolos que, en torno al vino, existen en Georgia, nombrar tan solo la figura del Tamadá o jefe de la mesa, nombrado por el anfitrión de alguna celebración y que se encarga de los numerosos brindis que los georgianos tienen por costumbre realizar tanto con motivos festivos como en funerales, no menos de siete.

El gran pintor español Augusto Ferrer-Dalmau ha realizado recientemente un diseño exclusivo para un vino georgiano, King David. El conocido como “pintor de batallas”, término acuñado por su gran amigo el escritor Arturo Pérez Reverte, ha representado para la etiqueta de este vino al mítico rey David IV de Georgia en la victoria batalla

Ferrer-Dalmau condecorado por el Ministro de Defensa de Georgia

de Didgori en el año 1121, logrando expulsar del país a los turcos invasores. El rey de la dinastía Bagrátida, logró reunificar el país y extenderse por tierras caucásicas, promoviendo la cultura cristiana.

El pintor Augusto Ferrer Dalmau recibió en 2015, de manos del Ministro de Defensa georgiano, Mindia Janelidze, la medalla al mérito militar General Kvinitadze en la inauguración de una de sus exposiciones en Valladolid, acto en el que participó el entonces Ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo.

Esperamos tener en breve la posibilidad de catar el vino y contarles sus características.

Augusto Ferrer Dalmau