Fino Camborio tiene una larga tradición en los finos jerezanos. Un vino de la clásica bodega Terry que hoy elabora y comercializa Bodegas Juan Piñero de Sanlúcar de Barrameda, bajo la supervisión de su enólogo Ramiro Ibáñez.

Un fino de estilo almacenista, o sea, esos antiguos elaboradores que vendían su producción a las grandes bodegas, ya que ellos no comercializaban, y tienen su gran patrimonio en las viejas y cuidadas soleras o “reliquias” que poseen. Fino Camborio se cría en la bodega de la jerezana calle San Francisco Javier.

El Fino Camborio es más contundente que la Manzanilla Maruja, el vino de este corte de la bodega, al correr menos escalas guarda más la esencia de los vinos de estilo antiguo, más profundos, menos salinos y donde nos resalta la albariza donde se crían sus uvas. Tiene solo tres criaderas, con una edad media del vino de 9 a 10 años, realizándose una sola saca anual.

Fino Camborio se elabora al 100% con Palomino Fino procedente de los pagos de Añina y el famoso Macharnudo en el término de Jerez de la Frontera. Juan Piñero compró en el año 2007 la bodega jerezana citada, un casco de 800 m2 con el tradicional tejado a dos aguas de buena altura y los suelos de albero que, junto con los gruesos muros de la bodega, favorecen la temperatura constante y el grado óptimo de humedad para la crianza del Fino Camborio, más 750 botas muy antiguas donde se cría los viejos olorosos.

Un bonito color amarillo dorado con destellos acerados caracteriza la capa de Fino Camborio. Muy seco y punzante en nariz, en el paladar nos confirmará su sequedad y notas de almendras tostadas y algún atisbo de madera y flor blanca. El paso de boca es seco y sedoso, con prolongada persistencia que trae sensaciones de frescura, que lo equilibran en sus 15% de volumen alcohólico.

Me consta que la bodega está rediseñando las presentaciones de las etiquetas de sus vinos, por lo que me abstendré de realizar ahora ningún comentario al respecto. Si quisiera reseñar que Fino Camborio no busca, como otros finos actuales, esa juventud con evidente presencia del velo flor en la cata, sino que apuesta más por mostrarnos la verdad del vino en sí, lo que es muy de agradecer.

PVP aprox.: 9,50 €