Nos llegan tres vinos de presentación impecable y que vienen avalados por una de las firmas más antiguas de España en la elaboración de vinos familiares, J.Chivite Family Estates, una saga que hunde sus raíces vinateras navarras nada menos que desde 1647 y que nos presenta las añadas 2019 para el blanco y 2017 para sus vinos tintos, procedentes de la Finca de Legardeta, en Villatuerta, a unos 45 kilómetros al suroeste de Pamplona, uno de los viñedos más septentrionales de la península Ibérica.

Finca Legardeta es un terroir de 138 hectáreas situadas entre los 460 y los 570 metros de altitud, con un clima de influencia atlántico – continental y unos suelos con importantes cantidades de arcillas y limos. Tres varietales con los que se elaboran un blanco y dos tintos, Chardonnay, Garnacha y Syrah.

Finca Legardeta Chardonnay 2019 presenta un brillante y limpio color amarillo pálido con reflejos de oro blanco. En nariz se aprecian notas de fruta de hueso, flores y tostados de levadura y suave madera. En boca posee un buen equilibrio entre su untuosidad, está parcialmente fermentado en barrica, y una fresca acidez, aflorando matices cítricos y herbáceos. No carece de cierta elegancia.

 

Finca Legardeta Syrah 2017 es un tinto con personalidad. Criado 13 meses en barricas de roble francés, presenta una bonita capa rubí intenso con bordes rojizo – violáceos. En nariz destacan en primera instancia los frutos rojos y negros maduros, notas de monte bajo mediterráneo, afloran después cierta mineralidad y toques torrefactos. En boca entra amplio y goloso, con una acusada nota de hierbas de monte (toque amargo), con cuerpo, luego vienen elegantes tostados y torrefactos.

 

Finca Legardeta Garnacha 2017 expresa toda la frutalidad que esta uva desarrolla, impacta en la nariz la fruta roja fresca y madura (frambuesa, fresa y arándanos rojos). Antes apreciamos su brillante color rojizo de capa media. En boca es frescura, es esa fruta roja, un tanto golosa, con cierta densidad cremosa. Muy agradable de beber, con un gran equilibrio entre frescor frutal y densidad un tanto láctica.

Tres muy estimables vinos que, en tienda, no llegan a los 15 euros, lo cual, a mi entender, es un estímulo más para probarlos. En definitiva, unos vinos que nos dicen que Navarra sigue siendo tierra de excelentes vinos.