A veces el verdadero lujo de encontrar un sitio ideal no es tener el dinero para hacerse con él, sino, precisamente, el mismo hecho de encontrar ese sitio. Algo así le ocurrió Sergio Martín de la Rosa, las circunstancias le ofrecieron la posibilidad, pero, tengámoslo en cuenta, él ha sabido sacarle un maravilloso fruto, así ha nació la bonita Finca Huerta La Perdida y el Asador Gastronómico del mismo nombre.

Sergio Martín de la Rosa

Junto a un grupo de comunicadores gastronómicos sevillanos, hemos tenido el privilegio de pasar un magnífico día en Huerta La Perdida, un primaveral día de Abril con sus luces y cielos azul claro alternando con nubes e incluso algún refrescante chaparrón. Un tanto ajenas a nosotros e impasibles ante la lluvia, las reses de raza Charolesa, pastaban tranquilamente en el campo donde se mueven en libertad. En un campo aparte, para el solo y su merecido descanso, está Gedeón, un semental de Charolesa de unos 1.200 kilos de peso.

Piezas de res en maduración

Previamente a nuestra visita a la Finca, paramos en el cercano Asador La Perdida, un conjunto de edificios al modo de los típicos cortijos sevillanos, donde Sergio Martín de la Rosa ha montado un proyecto gastronómico que va más allá de un simple asador, como podemos apreciar en su carta. Una coqueta bodega de vinos, una magnífica terraza, rincones como un surtidor donde incluso pudimos ver nadando alguna tortuga y un interior con excelentes

Gonzalo Mancera atemperando algunas piezas

salones, en una remodelación diseñada por el decorador utrerano David Villalba, para disfrutar de buenos momentos gastronómicos.

La cocina está dirigida por el chef Gonzalo Mancera, como experto parrillero, su hermano Pablo Mancera y llevando la sala y la bodega, José Portales y Amadeo Portillo. El local posee unas cámaras especialmente diseñadas para las largas maduraciones de las carnes en óptimas condiciones, llegando en los casos más prolongados hasta los 18 meses de maduración.

El río Guadaira baña los límites de Finca La Perdida

Disfrutamos en la Finca Huerta La Perdida de la cocina de Gonzalo Mancera, que se ocupó personalmente de ofrecernos un menú basado exclusivamente en las carnes de la casa. Así, probamos tanto la carne cruda tal cual, simplemente

Acogedor caserío para relajadas comidas

atemperada, deliciosa, como en Steak tartar y Tataki, este con un suculento ajo blanco de piñones como acompañamiento. También hay lugar para los guisos de los cortes menos habituales, como un Revuelto de menudo  a base de patas y morros, con huevos de patos de la misma Finca, así como unas sabrosas Mollejas de vaca. También hubo lugar para los arroces, como el muy sabroso Arroz con Solomillo de Charolesa que probamos.

Las reses pastando tranquilamente en la Finca

Pero sin duda el plato más esperado fue el Chuletón de Charolesa, en este caso madurado entre 60 y 90 días, procedente de vaca de entre 7 y 8

Steak Tartar

años de edad. Una carne con muy buena infiltración de grasa que le proporciona un aspecto marmóreo y que, en la boca, resulta muy tierna y jugosa.

Guiso de menudo de patas y morros

Una grata experiencia que nos ha dejado con las ganas de disfrutar en breve de una comida en alguno de los salones de Asador La Perdida. Por cierto, también se puede reservar en la Finca para comidas de grupo.