Fotografía: Manolo Manosalbas.

Como tardaba en volver por Sevilla, me fui a verlo a principios de años a Enofusión, ya dimos en Gastrobaris debida cuenta de aquella increíble cata vertical de Calvario. Esta vez ha sido Miguel Ángel quien ha venido a Sevilla a regalarnos con sus vinos y con su verbo llano y sabio, que lo sabe todo de su terruño de Briones… y de algunas cosas más de sus vinos de Finca Allende.

La cita ha sido en el restaurante Abades, un pequeño reservado, unos buenos amigos y el fondo pintado con el lienzo natural del río Guadalquivir y la Torre del Oro, cómo no iba a ser eso que en la tradición de las crónicas se llama una muy agradable velada.

Pero no solo disfrute ha sido esta cata con menú servido por Abades, de la mano de su chef Elías del Toro, también, con De Gregorio no puede ser de otra manera, una lección, un aprendizaje de su manera de entender la viticultura y crianza de vinos.

Miguel Ángel De Gregorio nos ha vuelto a ilustrar sobre las características de sus vinos y sus matices dependiendo de la añada y la preponderancia de las influencias atlánticas o mediterráneas de los pagos donde crecen las viñas.

Tartar de urta

Allende Blanco 2013 lo primero que nos dice es que con la variedad Viura (95%) se pueden hacer grandes blancos. Una pincelada de Malvasía (5%), completa este vino de atractivo color amarillo con reflejos dorados, que ha fermentado en barrica francesa, para luego permanecer 14 meses en crianza, siete de ellos junto a sus lías. Un blanco con cuerpo y elegancia, donde se aprecian las notas de levaduras y finos tostados. Un vino que estuvo bastante por encima del Salmorejo con naranja amarga y helado de albaricoque que, no obstante, resultó un plato fresco y agradable.

El segundo plato también traía helado, concretamente un Tartar de urta y helado de mostaza que hubiese sido más agradable sin tanta sensación fría.

Por su lado, los vinos in crescendo, Mártires Blanco 2015, una botella de las tan solo 1800 que saca la bodega. Un 100% Viura proveniente de un viñedo, el de los Mártires (en honor de San Emeterio y San Celedonio), de tan solo una hectárea, que crea la uva con la que se realiza este blanco fresco y corpóreo a la vez, donde la fruta blanca y la hierba húmeda dejan paso después a notas minerales y una potente pero sedosa personalidad.

Muy rico el Risotto de setas con tomate seco, lascas de ibérico y Parmesano, aunque, para mi gusto, la pluma ibérica que llevaba estaba demasiado hecha. En cualquier caso, acompañaba bien, algunas veces en los maridajes hay que pensar primero en el vino, tanto al Allende Nature 2016, como al Allende 2010, son dos tintos de gran versatilidad para la mesa.

Pluma ibérica con risotto de setas

Allende Nature 2016 es un vino joven, Tempranillo 100% con cinco meses de barricas de roble americano (madera de uso excepcional en las crianzas de Finca Allende), que nos habla del camino hacia cada vez una mayor naturalidad, emprendido por la bodega. Lejos de extrañas fórmulas de vinificación, se trata de dar a la viña y al vino, un tratamiento natural donde se emplean animales para la labor del viñedo, hay ausencia total de sulfitos (por tanto 100% libre de alérgenos) y embotellado sin filtración ni clarificación. Fruta roja fresca, un toque láctico y madera sutil, para un vino ligero en boca que sorprende con un final de vino mayor, para guardar.

Allende 2010 es el buque insignia de la bodega en lo que a comercialización se refiere. Una añada marcadamente atlántica (muy fría), para un vino goloso y con cuerpo, muy redondo. Tempranillo (100%) que permanece durante 14 meses en barricas bordelesas de roble francés. Perfecto para beber, pero también para guardar y verlo crecer con el tiempo.

Postre: Mousse de frutos rojos con chocolate

Calvario es una parcela de 2 hectáreas plantada en 1945, una pendiente de hasta el 8% que baja hacia el sureste, de un terreno franco-arcilloso con piedra y grava y presencia de hierro. Calvario 2008 se ha elaborado con Tempranillo (90%), Garnacha (8%) y Graciano (2%) que ha permanecido 18 meses en barricas de roble francés nuevas, con trasiegos cada 6 meses. Un fondo negro característico de todos los tintos Allende, sirve de base a una bonita capa granate. Fruta muy madura, campo, especias, finos tostados, para un vino que va creciendo y aún presenta una prometedora tanicidad.

Asistentes al almuerzo cata de Allende

Disfrutando de estos vinos llega a la mesa una Punta de ternera asada sobre una crema de calabaza, sabrosa, con un corte que nos gusta mucho y muy en su punto. Gran plato para culminar con un Aurus 2010, una gran añada para un vino grande. Tempranillo (85%) y Graciano (15%). Crianza de 24 meses en barricas bordelesas nuevas de roble francés. Viñedos de Briones con una edad media de 60 años, donde los rendimientos están en el kilo por cepa. Fruta madura, mineralidad, balsámicos, cacao, que se conjuntan en la boca dando una envolvente sedosidad y una tremenda elegancia. Vino de guarda por antonomasia, ha sido un broche final a una cata no por ilustrativa y profesional, menos divertida y amigable.