la magia del vino

La tierra rojiza del Pago de Los Mártires se eleva en una pequeña meseta sobre los campos cercanos a la localidad riojana de Briones, las vides crecen en este viejo territorio celta, entre la ermita de los santos romanos y restos de piedra de antiquísimos lagares que nos dicen, callados, que aquí ya se hacía vino hace siglos, que este lugar es mágico, la magia del vino.

Viñedos de Finca Allende

Una isla arcillosa rodeada de tierras calcáreas, un punto magnético, ancestral. En ella bebemos vino de esas mismas cepas, con una copa en la mano y un puñado de tierra en la otra, viviendo, entendiendo el terruño y escuchando el saber acumulado de amor al vino de Miguel Ángel de Gregorio.

La humanidad de Miguel Ángel se desborda en su acogida a los visitantes. Un magnífico caserón donde las reformas se han realizado con elegantes criterios, respetando el espíritu de una casa blasonada de 1675 en el mismo casco histórico de Briones. Calidez y cercanía a pesar de atender continuamente el teléfono, siempre sobre el negocio, que lleva, eso sí, con mano firme y claros criterios. De esta bodega salen algunos de los mejores vinos de España, como su Calvario o Aurus.

Cepas en vaso conducidas

Hace unos 23 años comenzó la aventura de Finca Allende, con unos viñedos y una bodeguita alquilada, venía De Gregorio de revolucionar el mundo de Rioja con su Dominio de Conte, siendo enólogo de Bretón, bodega que acabó adquiriendo no hace mucho y donde elabora sus vinos de Finca Nueva. Actualmente Allende cuenta con 78 hectáreas de viñedos en torno a Briones.

Chuletillas con Mingoritz y Gaminde

Tuvimos la suerte de asistir a la plantación de cepas en una de las fincas, La Loma, por cierto que Allende ha proporcionado muchos biotipos (clones de cepas) a toda la zona. Visitamos después Finca Gaminde, una plantación de 1942 donde crecen las uvas de Tempranillo que tomarán, en un vino propio, nombre del terruño.

Tinas de roble francés

Parada para comer, que aquí, en estas tierras, es importante y no es todo vino. Miguel Ángel nos lleva al mesón brionero Los 4 Arcos, sin complicaciones, Chorizo al horno, Morcilla de arroz, Pimientos de piquillo para acompañar, maridando perfectamente con Allende Blanco, luego unas untuosas Pochas con verduras y unas sabrosas y ahumadas a la brasa, Chuletillas de cordero, en las copas simultaneamos Mingortiz 2015 y Gaminde 2015, dos vinos de finca, con la personalidad de los vinos de la bodega. Ambos elaborados exclusivamente con uva Tempranillo, en el caso de Mingortiz, parcela plantada en 1964, con encube de bayas enteras en tina de roble francés y posterior crianza de 16 meses en barricas de roble francés; en el caso de Gaminde, ya mencionamos su edad, con una crianza similar, es el terruño el que nos habla de las diferencias.

Sala de barricas

Capas de color potentes, Mingortiz nos trae fruta negra, compotas y sutiles balsámicos, acabando con notas minerales, con volumen en boca, denso, largo, para guardar. Gaminde es fruta roja, más herbáceo, intenso y con volumen, pero también fresco, largo en el trago. Ambos para guardar, para seguir su evolución, su crecimiento, como hijos que prometen, que los vemos despuntar y crearnos esperanzas de grandes logros.

Nos quedamos parados, después de ver las máquinas, si también ¿cómo no? hay técnica a la última en la primera zona de elaboración, en la penumbra de la bodega, una

Vino y terruño

sala hipóstila (está inspirada en el templo egipcio de Karnak) donde las columnas de acero marmorizado soportan la alta techumbre que alberga las mejores barricas, seleccionadas especialmente por Miguel Ángel en FranÇois Frère, quizás la mejor tonelería del mundo.

Un maravilloso mundo Finca Allende que no es ajeno a otros problemas. Así, se va a crear una edición especial de Allende, con etiqueta azul, en colaboración con la Asociación de Autismo  de Almería a donde irán a parar el 100% de los beneficios de esa edición. Además, Allende luchará para que unos 30.000 niños diabéticos tipo 1, puedan acceder a los parches que evitarán el uso continuo de inyecciones.

Nos vamos deseando volver, deseando echar otro rato con este buen amigo, con este hombre del vino, Miguel Ángel de Gregorio.