Mantequería Ravell, viaje al futuro de la tradición

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Entrar en Can Ravell es, para cualquier aficionado al buen vivir, entrar en un pequeño paraíso. Esta casa la fundó Ignaci Ravell en 1929 y, desde entonces, reparte sus buenos productos y su buen servicio a todo aquel que tenga el buen tino de traspasar sus puertas de comercio de toda la vida. Hoy, tras el mostrador está el hijo del fundador, Josep Ravell, un hombre de gran humanidad, en todos los sentidos, que en su sonrisa de buena persona transmite el placer que para él es, seguro, dar felicidad a sus clientes.