Jueves entre el Miércoles de Ceniza y el primer viernes de Cuaresma, ante un año más sin Semana Santa en Sevilla, estas pequeñas reuniones en sitios tan seguros como nuestros bares, nos dan un poco de vida. Agradecido de participar junto al Comité de Cata de Apolo y Baco, en una nueva edición de sus comidas mensuales.

Botellas de los vinos catados

El lugar esta vez no ha podido ser un establecimiento con más solera. La Antigua Abacería de San Lorenzo se ubica en el corazón del céntrico barrio de San Lorenzo de Sevilla, un barrio de añeja tradición local y salpicado de buenas tabernas, bares y restaurantes, que hoy alternan el sabor de la historia con la novedad de la nueva gastronomía.

Ramón López de Tejada ejerció de magnífico anfitrión, como nos tiene acostumbrado cada vez que visitamos su casa, ahora también con su hijo Ignacio en el negocio familiar, para que la saga no se pierda, y con un servicio tan esmerado como siempre.

Ramón en la Antigua Abacería siempre anda a la búsqueda de productos de calidad, con un perfil artesano y peculiar de cada tierra de procedencia, con preferencia de productos andaluces. En esta ocasión se abrió el fuego con una muy buena Morcilla de

Morcilla de El Bosque

El Bosque, pueblo de la serranía de Cádiz que nos ofreció este sabroso embutido en lonchas de gran calibre. Junto a ella, otros entrantes con sabor gaditano, un Chicharrón de Cádiz salpicado de sal negra, que le aportaba una potencia de sabor extra y una Ensaladilla de langostinos grande en su simplicidad, la fórmula es tan sencilla como difícil de plasmar en el plato, el secreto aquí es una patata de calidad con la textura de cocción justa, una mayonesa fina y suave y los langostinos generosamente presentes.

Chicharrón de Cádiz

Estos entrantes se acompañaron con el primer vino de la cata. Marqués de Murrieta Rosado 2019 (D. O. Ca. Rioja), elaborado con la variedad Mazuelo. Rosado elegante, un punto untuoso, con esa capa ligera tan de moda en los rosados que en los últimos años han seguido la estela de los vinillos ligeros y de vestido sofisticados de la Provenza francesa. Al final este rioja rosado presenta una nota un tanto dulzona, quizás le falta un poco de mayor frescura.

Ensaladilla de langostinos

Seguimos con unos fritos, la Antigua Abacería nos presenta unos Salmonetes con buen punto de fritura y unas tradicionales Pavías de bacalao. Con ellos llegó el segundo vino del día: Anteportalatina 2015 de Pujanza (D. O. Ca. Rioja), un blanco de Viura procedente de Bodegas Pujanza (Laguardia, Álava), vino que sorprendió a todos por sus sensaciones frescas y su complejidad, hablamos de un blanco de más de cinco años,

Salmonetes fritos

que fermentó durante tres días en acero inoxidable para luego continuar el proceso en barricas de roble francés de 225 y 500 litros, criándose durante 12 meses en esas mismas barricas. Viñedos propios donde Carlos San Pedro imprime su carácter personal, siempre buscando una fresca acidez, a sus vinos de Pujanza. Notas cítricas, balsámicos, anís estrellado, flores, impresiones organolépticas procedentes de un terroir de características eminentemente calizas que dan a este blanco riojano una personalidad propia.

Los «Huevos de Ramón»

Para acompañar un Lomo ibérico a la sal, elaborado como fiambre, degustamos un espumoso canario. Malvasía Volcánica Brut Nature (D. O. Lanzarote) de aquellas tierras negras isleñas surge este espumoso vinificado a la manera tradicional, que resulta de un atractivo color amarillo cono notas verdosas, fresco y sin complicaciones, limpia bien el paladar de bocados carnosos. También se amigó bastante bien con unos contundentes y sabrosos “Huevos de Ramón”, un plus sobre los tradicionales huevos con patatas.

Castañeta de cerdo ibérico al ajillo

Muy de vigilia cuaresmal sevillana es el Potaje de garbanzos con bacalao y acelgas que nos sirvió la Antigua Abacería, un establecimiento que borda este tipo de guisos tradicionales. Rico, con unos untuosos y tiernos garbanzos, magnífico bacalao y el complemento de las acelgas que nos devolvieron en la cuchara sabores de siempre, bien hechos. En la copa un Legaris Selección de Viñedos de Moradillo de Roa 2016 (D. O. Ribera de Duero), un tinto elaborado con la Tempranillo ribereña con una sorprendente intensidad de frutos rojos, madera muy matizada y elegante y cierta golosidad que nos recordaba las chucherías de moras y frambuesas, herbáceos y un toque láctico.

Apreciando los dos tintos de la cata

Culminamos los platos salados, antes de que Ramón nos pusiera su golosa selección de postres de Cuaresma, con unas Castañetas de cerdo ibérico de bellota al ajillo, que venían escoltadas de unas señoras patatas fritas. Con este plato el vino que se suponía iba a ser la estrella de la jornada pero que, en general, no respondió a las altas expectativas depositadas a priori en él, un Pago de Carraovejas Cuesta de las Liebres 2014 (D. O. Ribera de Duero), naturalmente a ese precio (más de 150 euros en el mercado) no es mal vino, pero parece diseñado para gustar a una amplia mayoría que busca vinos envolventes, con notas lácticas y cremosos del

Un rosado y un blanco de altura

roble, aunque resultó algo ardiente (alcohólico) y tal vez con poca personalidad propia, digamos que un tinto comercial caro. Elaborado 100% con uva Tinto Fino (Tempranillo de Ribera), ha sido criado durante 24 meses en barricas nuevas de roble francés de grano fino, según declara la bodega en su ficha de cata.

Gran culminación con esos postres dulces cuaresmales, donde no podía faltar la imprescindible torrija. Junto a ellos un licor de guindas casero y, a elegir, un poco de Pedro Ximénez.