Fotografía: Manolo Manosalbas
Cabecera: Barra de Becerrita (Sevilla)

Cuando la Asociación de Gourmets de Sevilla tuvo la gentileza de otorgarme el Premio Fogones de Sevilla a la Comunicación Gastronómica del año 2016, representé, en el atril del escenario de la Fundación Cajasol, al resto de los premiados en las distintas categorías, para dirigir al público que llenaba el salón de actos unas palabras de agradecimiento.

Barra delantera de Casa Morales (Sevilla)

Allí, en primera fila, compartiendo galardones conmigo estaban varios hosteleros que, en el transcurso de mis años dedicado a este mundillo de la Gastronomía, eran algo más que conocidos. A ellos dediqué mis palabras, ya que, como dije entonces, trabajan muchas horas al día para hacernos felices a los demás.

Porque en sus locales celebramos encuentros especiales con la familia, con los amigos, cerramos acuerdos empresariales y contratos, nos enamoramos, y también tomamos a veces el trago amargo del desamor. En definitiva, nuestros locales de hostelería son el escenario, con distintos decorados, de nuestra vida.

España, variopinta y diversa, entre otras múltiples cosas que nos unen, tiene la dicha de ser un país donde sus gentes gustan de verse y compartir, de socializar en los locales de hostelería. Mientras tanto ellos, los hosteleros, los trabajadores del gremio, son la coreografía imprescindible para que todo eso funcione. Cocinas, servicio de barra y sala, limpieza. Unas veces tan solo ese tabernero amigo y confidente de tantas cosas de nuestro día a día, el sitio donde nos dejan un recado o un paquetito urgente. Otras veces, todo un equipo que se mueve a nuestro alrededor, cocineros y camareros, para que toda nuestra velada sea un rato de disfrute.

Barra de pinchos. Bar Martín (San Sebastián)

Porque los bares y los restaurantes, también los cáterin (que bellos montajes para las celebraciones más importantes de la vida), están no para beber y comer solamente, sino para aliviar la pesada carga del día a día. Traspasar las puertas de uno de esos sitios donde nos van a tratar a cuerpo de rey, es que se nos ponga una sonrisa en la cara. Aislarnos de la rutina y el trabajo diario, relajarnos y darnos como un baño regenerador que carga las pilas. Saludar y ser saludado, descubrirle a quien nos acompaña esa tapa, ese plato, ese vino que nos encandila, o que nos lo descubran a nosotros.

Hoy es su día, celebrémoslo entrando en uno de sus locales y, aunque solo sean diez minutos, tomarnos una cerveza fría, un vermut, una copa de vino o, por qué no, un refresco, pidamos una tapa y miremos a quien nos acompaña, seguro que también está sonriendo.