En una sociedad libre y democrática todos somos iguales ante la ley, o deberíamos, y todos deben tener las mismas oportunidades sin que, entre otras cosas, tenga nada que ver el sexo de cada persona. Otra cosa es la vida real.

Begoña y José Juan de Victoria 8

De acuerdo que para salvar siglos de desigualdad, es necesario hacer cierto hincapié en las injusticias sociales y laborales que aún se dan con muchas mujeres, pero de ahí a obligar por decreto a la paridad va un gran trecho.

Pero como lo nuestro es la gastronomía, hagamos un repaso, hoy, en un conflictivo Día de Internacional de la Mujer, donde varios colectivos han llamado incluso a la huelga para reivindicar esa pretendida igualdad, a las mujeres que en Sevilla llevan las riendas o tienen un papel destacado en la hostelería sevillana.

Esperanza y Diego de La Brunilda

La lista no es muy larga y, como es natural, me dejaré atrás algunas, pero les garantizo que las que se citan lo son, digo que son mujeres trabajadoras, desenvueltas, esforzadas y con peso específico en sus negocios, cuando no las timoneles del barco. Pero es verdad que son minoría, una amplísima minoría.

Antes un pequeño homenaje a esas señoras casi siempre anónimas, que han mantenido los fogones tradicionales, en silencio, siempre trabajando y sacando adelante los negocios donde, tal vez sus maridos, sus jefes, han sido la cara pública del establecimiento.

Laura Robles junto a su familia

Me acuerdo de la cocinera del Uno de San Román, esa señora a la sombra de Francisco Carrasco, El Paula, siempre sacando gloria bendita en forma de guisos tradicionales. Y me acuerdo de Rosita Portillo, esa caribeña que, tras pasar y formarse por los fogones del Manijero, lleva con buena mano y mejor sonrisa su local junto a la Basílica de la Macarena, el Rincón de Rosita. También Marí Angeles Baena, en su coqueto y tradicional Restaurante Carlos Baena.Y si nos vamos a la “alta gastronomía” sevillana, nombremos a Laura Robles, que junto con su hermano Pedro, forma parte de un gran equipo que lidera con éxito y paulatinamente la herencia de excelencia de Juan Robles.

Genoveva y Juan Manuel de Ovejas Negras

Si hablamos de “nueva gastronomía” tenemos que citar a mujeres que, junto con sus parejas, tienen nombre propio en el alza de los llamados “gastrobares” en la ciudad, como Genoveva Torres en el Grupo Ovejas Negras, uno de los más pujantes de Sevilla en los últimos meses. Y también Jeanine Merrill, artífice junto a su marido, Juan Gómez, del éxito de La Azotea. En pleno barrio de Santa Cruz encontramos Gago 6, un bonito local donde se come estupendamente y que lleva adelante Mari Paz Pérez Funes. En El Arenal, Esperanza Nievas, alma de la sala y sumiller de La Brunilda.

Al Rincón de Rosita se acercan políticos del cercano Parlamento, así como actores, artistas y público que busca buena cocina

Años de trabajo y éxito acumula la catalana afincada en Sevilla, Neus Bragat, desde el Bar Europa y La Cava del Europa antes y desde La Cava de la calle Hernando Colón actualmente. En el barrio de Santa Cruz, Charo Álvarez nos trajo la cocina del atún desde Zahara de los Atunes a su restaurante La Sal, de la calle Doncellas. Y la Antigua Abacería de San Lorenzo, con ese tándem María del Carmen – Ramón que lo llevan adelante. Un clásico en Triana, Victoria 8, donde oficia con profesionalidad a diario Begoña Barquín.

Hay más sin duda, y no hemos hablado de las buenas sumilleres, camareras, jefas de sala, comerciales de vinos y alimentación, comunicadoras, que hay en Sevilla. Muy pocas comparadas con la cantidad de hombres, de momento.