Vermú, vermut o vermouth, da igual y las tres son aceptables, las dos primeras aceptadas por la RAE, la tercera de origen francés, y todas derivadas de la palabra alemana wermut, que significa ajenjo, uno de los componentes imprescindibles de esta bebida cuya base es el vino y que, desde hace meses, es indudable tendencia en los aperitivos más glamurosos.

Nosotros diremos vermut y evocamos con ello las frases hechas que de antiguo se han usado en buena parte de España, principalmente en el Norte, Levante y Cataluña, como sinónimo de salir de copas con los amigos: “ir a tomar un vermut”. También en Sevilla ha servido, me lo relataban mis padres, se usaba para calificar la sesión de tarde de los cines, la “sesión vermut”.

Y el vermut ha vuelto, o nunca se había ido. Pero ahora proliferan vermuterias en las ciudades más cosmopolitas y se elaboran, además de las marcas tradicionales y familiares de toda la vida, muchos nuevos vermuts artesanales.

Pero ¿dónde está el origen de esta bebida? Algunos atribuyen su creación nada menos que al médico griego Hipócrates. La receta que en la Edad Media se conocía como vino hipocrático, se elaboraba macerando en un vino base ajenjo (planta herbácea medicinal) y díctamo (herba gitanera).

Pero el vermut tal como lo conocemos actualmente nace en la península italiana en el siglo XVIII, concretamente desde 1786. Su creación se atribuye a los hermanos Antonio y Beneditto Carpano en Milán. Sobre una base de vino moscatel, añadían azúcar, caramelo, hierbas, hojas, sustancias aromáticas, especias y alcohol vínico. A partir de ahí, a lo largo del siglo XIX fueron apareciendo marcas tradicionales que comenzaron a fabricar vermuts de manera más industrial: Gancia (1850), Ballor (1856), Cinzano (1860) o Martini (1863).

Generalizada es la creencia de que Cataluña es la puerta de entrada del vermut moderno en España, se cita a Yzaguirre (El Morell, Tarragona), como la marca más antigua, de 1884. Aunque la antigüedad de elaboración de vermut en algunas bodegas familiares del Condado de Huelva, pone en duda el decanato catalán en su elaboración, así, el Presidente de la D. O. Condado de Huelva, Manuel Infante, declaró que la marca más antigua de España es Vermut Sáenz, nada menos que de 1770 (comprobable en el registro de la propiedad) anterior incluso a la fecha de los italianos Carpano.

Sea como fuere, el vermut tiene una amplia tradición de elaboración y consumo en toda Andalucía Occidental. Junto al Condado de Huelva, la comarca sevillana vecina, el Aljarafe, también tienen una larga tradición vermutera. Dos ejemplos de calidad y elaboración tradicional puesta al día en estas dos zonas vinícolas son dos bodegas emblemáticas, Bodegas Sauci y Bodegas Salado.

S’Vermut de Bodegas Sauci

 

Bodegas Sauci se sitúa en la localidad onubense de Bollullos Par del Condado. Bodega familiar que tiene sus orígenes en el apellido francés Saussi, familia gala vinculada al vino, que se asentó en el Condado, dando origen a la bodega creada por Fernando Sauci en 1925. Su hijo Manuel fue pionero en el embotellado de vino en la zona, siendo hoy día sus hijas, Monserrat y Begoña, el relevo generacional que ha puesto al día la imagen y calidad de sus vinos. Entre ellos su emblemático vino de naranja, con su llamativa botella de moderno diseño. Y su S’Vermuth, criado en botas de roble americano según el tradicional sistema de soleras y criaderas, que dan como resultado un vermut de color caoba con una nariz donde destacan las notas especiadas, herbáceas y de madera. Potente en boca, su tacto es aterciopelado denotando un punto de amargor final.

 

 

Bodegas Sauci. Condado de Huelva

 

Vermut InVito de Bodegas Salado

En Umbrete, pueblo del Aljarafe sevillano, se localiza otra bodega familiar. Bodegas Salado fue fundada por Ramón Salado en 1910, tras cinco generaciones son hoy Rafael y Santiago Salado los que regentan la bodega, con una acrisolada tradición en la elaboración de vinos generosos y el conocido “mosto del Aljarafe”. La labor de la familia Salado en los últimos años, ha supuesto una importante renovación de sus productos, tanto en diseño como en el lanzamiento de premiados vinos tranquilos al mercado como sus Turdetano, tanto tintos como blancos, sus espumosos Umbretum y su vermut, InVito, que se presenta en una estilizada botella de moderno diseño que guarda un vermut caoba, envejecido en botas de roble americano, muy aromático, intenso y equilibrado, con un paladar goloso y un toque amargo de elegante final.

Bodegas Salado de Umbrete (Sevilla)

 

Vermut Florum

Pero además de en las dos comarcas citadas, en Sevilla ha nacido también un vermut artesanal, familiar, en el cercano pueblo a la capital de Alcalá de Guadaira, se llama Florum y está elaborado por una joven pareja, sevillano él y manchega ella, de familia vinculada al mundo del vino, que con tesón y trabajo están colocando su vermut en los mejores establecimientos del sector. Florum solo elabora un vermut rojo dulce, su fórmula, secreta como en todos los vermuts, combina una serie de botánicos que dotan al vino de matices donde se aprecian notas de cítricos, regaliz y canela, además de un delicado toque de añejamiento. Equilibrado en boca, su dulzor deja paso a una nota amarga que se conjugan con las florales, herbáceas y especiadas. Su final es largo y persistente y acidez suficiente. Desde 2016 elaboran vermut Florum en la localidad alcalareña, con la inestimable experiencia del padre de Pilar, enólogo como ella, por más de 40 años.

 

Vermut Florum se elabora en la sevillana Alcalá de Guadaira

El mundo del Jerez no se ha quedado ajeno al nuevo auge del vermut, así bodegas emblemáticas de la zona, han lanzado al mercado atractivos productos, que inmediatamente se han posicionado como referentes de los vermuts elaborados en Andalucía.

Vermut rojo La Copa G. Byass

 

Para Bodegas González Byass no es algo nuevo la comercialización de vermuts, ya que hay referencias en la misma que fechan elaboraciones desde 1896. Así, su Vermut Rojo La Copa, se basa en una receta y diseño original incluso de la etiqueta, recuperado de sus archivos históricos, que se remonta a 1906. Este vermut se elabora a partir de vinos olorosos y Pedro Ximémez de la bodega de más de 8 años de crianza. Una escogida selección de botánicos, entre los que se encuentran la ajedrea, el ajenjo, clavo, piel de naranja, nuez moscada y canela, proporcionan un magnífico equilibrio entre el dulzor y notas amargas. Suave y elegante en boca, declara en el paladar su indudable origen jerezano. La gama se completa con el Vermut La Copa Blanco y Blanco Extra Seco.

 

 

 

Vermouths de Bodegas González Byass

Aperitivo de mediodía o de tarde, componente indispensable de tradicionales cocteles, acompañando tapas y pinchos. El vermut ha vuelto para quedarse. Solo con hielo, con una rodaja de limón o de naranja y, si se quiere, con un golpe de sifón, como toda la vida. Y ya vemos que en nuestra tierra se elaboran varios y muy buenos.