Nuevos hallazgos arqueológicos muestran evidencias de que la elaboración de pan por la humanidad, es bastante más antigua de lo que se creía hasta ahora. Excavaciones en el llamado Desierto Negro de Jordania, pueden situar estas elaboraciones hace unos 14.000 años, o sea, 5.000 años antes de lo que hasta ahora se pensaba.

La investigadora de la Universidad de Copenhague de origen vasco Amaia Arranz-Otaegui

Hablamos de una sociedad de cazadores-recolectores previa a la implantación de la agricultura, de hecho la elaboración del pan podría haber contribuido a la revolución agrícola que se produjo en el posterior neolítico, ya que la utilización de cereales silvestres habría derivado en el cultivo de los mismos. Oriente Próximo es la zona más antigua del planeta donde se han encontrado pruebas de esa transición de una sociedad de recolectores-cazadores a otra de productores, fechándose hacia el año 8.500 a.C.

Las investigaciones han sido llevadas a cabo por científicos de las universidades de Copenhague, Cambridge y College de Londres en el citado Desierto Negro de Jordania, Un lugar que es fuente inagotable de testimonios arqueológicos, como los miles de petroglifos misteriosos (inscripciones y dibujos en piedra) datados hace unos 2.000 años a. C., siendo hoy una zona desértica muy complicada para el hábitat humano, aunque hace miles de años existía allí numerosa vegetación, especies animales y poblamiento humano. También existen extrañas formas geométricas en forma de rueda solo visibles desde el cielo, mucho más antiguas que las famosas Líneas de Nazca en Perú.

Grumos de pan fosilizados

Ya en 2015 un grupo de arqueólogos de la Universidad de Copenhague publicaron sus descubrimientos sobre el inicio de la agricultura en la región, gracias al análisis de huesos y semillas encontradas, datándolo hacia el 14.000 a. C. En esa época, el área del Desierto Negro jordano, gozaba de un clima con más precipitaciones de lluvia y era posible que hubiera asentamientos humanos. Según el arqueólogo del equipo danés Tobias Ritcher: “Realmente es una nueva prueba que no pensábamos encontrar en esta parte del suroeste de Asia y esto cambia la forma en la que pensábamos sobre las comunidades de cazadores y recolectores al final de la última Edad de Hielo, quienes desarrollaron nuevas técnicas en agricultura que nos influyen todavía hoy”.

En los años posteriores los investigadores han ido encontrando nuevos restos que justifican estas afirmaciones, así han sido descubiertas dos estructuras de piedra formando unas especies de chimeneas con numerosos restos de alimentos carbonizados, leguminosas, plantas de las familias de las coles y cereales salvajes entre los que se han encontrado restos de trigo y cebada triturados. Restos analizados han dado como resultado la conclusión de que estos pobladores elaboraban un alimento similar al pan, con restos de grumos tostados a base de trigo, avena y cebada silvestres. Con ello harían una especie de pan plano (sin levadura), similar a los aún empleados en cocinas tradicionales musulmanas y hebrea, bien sobre las brasas o sobre piedra caliente, no existían aún los hornos.

pan

Yacimiento de Shubayqa

Dada la dificultad de elaboración de este tipo de pan para esos pueblos de la Antigüedad, los expertos opinan que no sería de consumo habitual, sino más bien elaborados para llevar en desplazamientos o cocinados en ocasiones especiales como algunos rituales religiosos o celebraciones.

Las conclusiones son que el pan se elaboraba mucho antes de los que se creía, al menos 5.000 años antes de las pruebas encontradas en Turquía (datas sobre el 9.000 a. C.) y que su elaboración es anterior al establecimiento de la agricultura. Los trabajos continúan y a buen seguro que nos deparan interesantes novedades. Señalemos por último que la investigadora en arqueobotánica de origen vasco Amaia Arranz-Otaegui, participa en los trabajos de coordinación del grupo de arqueólogos de la Universidad de Copenhague en el yacimiento de Shubayqa, otra española, Laura González Carretero, ayudó desde Londres (University College) a datar los restos alimenticios. los trabajos han sido publicados tanto en la web de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Copenhague, como en la de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (PNAS). Al respecto ha publicado un hilo muy interesante en su Twitter el comunicador gastronómico Jorge Guitián @jorgeguitian.