tapilla

Leo en las redes el artículo suscitado por las declaraciones del televisivo Jordi Cruz sobre la tapa gratis y, de momento pienso: Error. Si es TAPA no puede ser gratis. Y si hablan de la que no se cobra, porque es la regalada por “los siglos de los siglos” con la bebida y supuestamente incluida en el coste de ésta, hablan de la TAPILLA. Luego alguien se equivoca o no sabe de qué va el tiro.

Bar de Cabo de Gata a la hora del aperitivo

La tapa siempre se ha pagado. La tapilla no. Aunque en parte, visto y comprobado, los bares castizos de estas localidades, listos ellos, afirman que la cerveza cuesta 2,50 con la tapilla gratis pero si no la quieres, la birra seguirá costándote 2,50€. Se quedan tan panchos, se ve que algo rascan con esa cuenta y ahí, con el coste, comienza el problema. Las churras con las merinas. La tapa como tapilla. La tapilla como tapa.

La problemática que ha surgido en el ámbito de jóvenes cocineros de allí, que ven cómo sus aspiraciones de negocio se ven perjudicadas por esta tradicional costumbre: regalar la comida con la bebida, responde ¡claro!, a otros muchos detalles. Quieren los gastrós vender tapas, pues que vendan tapas, pero no intenten vender tapas a cualquier precio sino a su justo precio. Y ahí está otra parte del problema.

Muchos cocineros, pretenden llamar tapa a un plato por el que deben cobrar una cantidad, entre 4,00 y 8,00€ o más, (la materia prima y otros factores obligan) que no es una tapa sino más bien media ración con la que no pueden competir contra el obsequio. Ahora vienen los castizos y te endiñan como tapilla (tapa) una espuerta repleta por “ná y menos” y lo que bebas y te

Tapilla de Jibia en salsa

ganan por goleada: bar lleno. Antes, antiguamente en los 70, que es cuando yo conocí en Granada y Almería eso de la tapilla, ésta era un bocado, una croquetilla, un bocado minúsculo ensartado en un palillo, un choricillo, un taquito de magra, sardinilla, bacalaílla, papa a lo pobre…un obsequio como en Sevilla serían los altramuces. Pero se ve que el tema se ha vuelto más complejo desde que a todo el mundo, Valladolid, Adriá y Abellá incluidos, les dio por utilizar el término a su antojo y lo pusieron de moda universal, incluso para tapear sentados (otra buena).

Por mucho que se empeñen los cocineros, salvo excepciones, no van a conseguir tumbar con la denominación TAPA a la temida, escurridiza y agradecida tapilla a la que todo el mundo llama TAPA. Y ¿saben por qué entre otras cosas? porque la que se regala debería haber sido llamada siempre por su nombre: tapilla, aunque te sirvieran un taponazo del patín. Y como aquí, que es allí, llaman tapa a algo que no lo es, el patio está aún más confundido. José Álvarez, de La Costa, El Ejido, sirve TAPAS y siempre, tras más de 15 años, las ha cobrado y las cobrará. Y es que siempre la ha llamado “tapa” porque allí, en su barra, se ha ido siempre a

Tapa del restaurante La Costa de El Ejido (Almería)

tapear, que es comer de tapeo pagando. Porque la tapa, repito, hay que pagarla, como siempre se ha hecho en Sevilla, su ciudad de origen, y que yo recuerde la primera de mi vida me costó catorce pelas: dos pelotes y cuatro calas. Riñones al jerez en Casa Arsenio. En calle San Eloy. Los de mi edad sabréis descifrarlo.

Alguien o todos los afectados a la vez, deberían tomar cartas en el asunto y reordenar este tema por el bien del sector y de la profesión. Tal vez crear ofertas especiales en carta que indiquen que hay platos que hay que apoquinar sí o sí, e instruir al público para que aprenda a diferenciar entre salir a comer disfrutando de una oferta singular o salir a engullir con el pretexto de que la bebida incluirá la comida y ahí se las den todas. Difícil cometido. Habría que reeducar al hábito y a su vez al monje, que sería como enseñar cultura a través de la gastronomía, ya digo, por el bien de todos. Lo malo es que parece que al monje, de momento, el hábito que le gusta es el de, con el debido respeto, la incultura que genera el desconocimiento y la ignorancia. Y todos sabemos cuánto de incultura tiene en nuestra tierra esto de la gastronomía, los bares, los restaurantes y todo lo que les rodea, tapa incluida… ¿o es la tapilla la incluida?