En la misma elegante botella en la que hemos apreciado varias añadas del blanco Las Fincas, la bodega familiar de Julián Chivite, nos presenta ahora este peculiar rosado de la añada 2018, elaborado con uva Garnacha y fermentado en barrica de roble. Un vino navarro acogido a la Indicación Geográfica Protegida, Vino de la Tierra 3 Riberas.

Chivite rosado Las Fincas 2018 Fermentado en Barrica

Fruto de la colaboración con el gran cocinero vasco, Juan María Arzak, J. Chivite Family Estates ha diseñado esta línea de vinos, en la que ahora nos sorprenden con este rosado. Dicha sorpresa responde a las impresiones de cata que nos ha dejado este vino y la peculiaridad de su elaboración, me refiero a que no es habitual pasar un rosado joven y fresco por madera, ya que, especialmente estos garnachas tradicionales navarros, buscan sensaciones frescas y de frutas, pero este vino no es precisamente un rosado navarro tradicional, sino, partiendo de esta tradición ir unos pasos más allá.

Se podría pensar que para fermentar un rosado en barrica, mejor beber un tinto con crianza, nada más lejos de las sensaciones que este Las Fincas rosado nos transmite, porque en una cata ciega nos aproximaríamos más a un elegante blanco fermentado en roble que a un tinto de corta crianza.

Catamos la botella 585 de las exclusivamente 2114 que se han elaborado de este delicado vino, además de 226 magnum, con uvas garnacha de la Finca Legardeta, en Tierra Estella, a unos 45 kilómetros de Pamplona. Tras su aclarado, el vino fermenta con sus propias lías permaneciendo en 9 barricas de roble francés Allier durante 10 meses.

Pálido de color, comparte esa traslúcida capa “piel de cebolla” que los rosados de la Provenza francesa han puesto de moda. Comparte también con ellos su elegancia, con una fina sutileza en nariz que nos trae frutillos rojos como fresitas salvajes y frambuesas (incluso nos recuerda esas notas características del gin tonic rosa tan de moda), con leves notas florales. En el paladar muestra una buena acidez muy equilibrada con un cuerpo con peso en la boca, donde, además de las notas olfativas ya descritas, se hace nítida su elegante madera, con notas de pan tostado. Un postgusto medio, nos deja una sensación agradable y que invita a repetir.

Un vino que nos parece tremendamente versátil para combinar con muchos platos.