Fue en 2014 cuando el gran cocinero vasco Juan María Arzak y la familia bodeguera navarra Chivite, comenzaron su colaboración, para poner en el mercado Chivite Las Fincas 2014 rosado, un vino delicado y elegante ideado y diseñado según la visión enogastronómica de un cocinero tan laureado como Arzak y un bodeguero de tradición familiar como Julián Chivite.

Las Fincas 2 Garnachas 2018

Nada menos que a 1647 se remontan los antecedentes bodegueros de la familia Chivite, once generaciones en el mundo del vino navarro. Hoy, con 120 hectáreas de viñedo en Tierra Estella, Chivite es todo un clásico de los vinos navarros y españoles. En las laderas de Granja de Legardeta, en Villatuerta, se levanta la actual bodega diseñada por el prestigioso arquitecto español Rafael Moneo.

En esta ocasión han lanzado al mercado un vino muy singular, bajo la Indicación Geográfica Protegida 3 Riberas, Las Fincas 2 Garnachas 2018, un blanco elaborado mitad con Garnacha Blanca (49%) y mitad Garnacha Tinta (51%) elaborada en blanco. El vino está parcialmente fermentado en barrica.

La Garnacha Blanca está elaborada con prensado directo, una mínima maceración en la propia prensa y una cuidadosa extracción a baja presión. La Garnacha Tinta procede de mosto extraído cuidadosamente en el mismo momento del estrujado de la uva, evitando al máximo el contacto con los pigmentos de la piel. Ambas elaboraciones se crían sobre lías durante 5 meses hasta el momento del coupage y posterior embotellado.

“En realidad, el rosado y este blanco son dos caras de la misma moneda -afirma Julián Chivite– comparten un cuidado método de elaboración e incluso, en buena parte, una de sus variedades, la Garnacha tinta. Y el resultado -comenta- también es coincidente en lo fundamental: vinos finos, con un volumen que ofrece la crianza sobre lías y una excepcional frescura”.

Bodega Chivite diseñada por Rafael Moneo

Para Juan Mari Arzak, hay dos cosas de este vino que lo hacen sumamente atractivo “la primera que percibimos es la original nariz en la que particulares y discretas notas de fruta roja (granada, cereza) matizan la predominante fruta blanca. Es un blanco delicado, fresco, con un gran equilibrio y muy sutil”.

En cata presenta un color amarillo pálido con reflejos verdosos. En nariz se muestra como un blanco con alma de tinto, a las notas de fruta blanca (manzana, pera) se suman las de fruta roja al fondo (granada, grosella). Tiene cuerpo siendo ligero y fresco, muy elegante, con buena densidad y un paso de boca muy sedoso y con buena persistencia.

La presentación, como viene siendo habitual en Las Fincas, es diferente, elegante, en este caso en una botella negra, de estilizadas curvas. Este Las Fincas 2 Garnachas 2018 tiene una producción limitada de 22.000 botellas.